Mostrando entradas con la etiqueta Paranoias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paranoias. Mostrar todas las entradas

21 diciembre 2025

DISPATCH

Las últimas semanas he estado medianamente obsesionado con este juego y hasta me ha agraciado con un pequeño bajón. Merece la pena dedicarle un rato para quitármelo de la cabeza.

Es una aventura gráfica moderna, al más puro estilo de las míticas de Telltale Studios como Wolf Among Us o Walking Dead (muy recomendables ambas). En esta ocasión se trata de una historia de superhéroes con triángulo amoroso. Toca temas como la redención y segundas oportunidades, la identidad y el duelo. Es casi como ver una serie interactiva, con quick time events aquí y allá para que te sientas involucrado, algún puzzle muy sencillo, gestión de un equipo y, sobre todo, toma de decisiones en los diálogos.

Me han impresionado mucho los diálogos; muy avispados, con un humor fino fino y rápido (y bestia, cuando quiere). Tanto que pese a que han procurado evitarlo casi me sacaba del juego de lo bueno que era. Me han recordado bastante a los de la serie The Newsroom.

Es corto, en 8h ya te lo has pasado. Te recomiendo que lo juegues. No será la experiencia audiovisual interactiva de tu vida pero seguro que disfrutarás bastante lo que dura. Aunque no te gusten los videojuegos, es accesible para cualquiera. Es divertido y la trama engancha. Y lo recomiendo sobre todo antes de que sigas leyendo pues a partir de aquí voy a entrar en SPOILERS


El juego me ha impactado mucho más de lo que esperaba a nivel emocional. Me ha conmovido en varios momentos y me ha hecho pensar sobre mi vida y mis decisiones. Me ha dejado tan pillado que tras acabarlo he tenido que jugarlo una segunda vez, pero esta tomando las decisiones correctas.

Mi primera partida:

Fui 100% con Visi.

Mi planteamiento:

  • Blonde Blazer acaba de salir de una relación, NO es el momento para empezar otra.

  • Empatizo demasiado con Phenomamaman, me identifico con él y quiero sacarle del pozo. Le elijo para el equipo. Intentar ayudarle mientras me lío con su ex no me encaja, me parece mal. Una especie de traición.

  • Me parece que Robert tiene mucha más química con Visi, y comparten el sentido del humor (bestia y guarro), aunque más adelante cambie de opinión sobre esto. Y la encuentro mucho más atractiva y excitante. Y más interesante como personaje.


Así que me dejé llevar por el I can fix her entendiendo que una relación con ella pide compromiso al 100%. Confiar en ella pese a todo, perdonarle todo, apoyarle siempre. Y por lo que he comprobado es justo lo que los desarrolladores habían pensado, obtuve el final en el que se convierte en héroe y se lleva un balazo salvándome la vida.

Y tras acabarme el juego me quedé bastante pillado. Pensaba que Visi, en realidad, es jodidamente tóxica. Que el I can fix her en la vida real suele acabar con la tía jodiéndote la vida. Que es la clase de persona inestable, neurótica, loca, capaz de tener un ataque de celos y follarse a 5 tíos una noche como venganza. Que te calza una hostia si algo le ofende, que te falta al respeto. Es una neurótica, una pirada, un infierno como pareja. El juego es infinitamente amable con su personaje, cuando más bien se parece a


Era como cuando se te rompe un diente y estás continuamente hurgando con la lengua, no me lo quitaba de la cabeza. Elegir a Visi implica (a largo plazo) joderle la vida a Robert. Y no es que tengan el mismo sentido del humor sino que él no se escandaliza y puede igualar su tono, pero no sale de él.

Y como se menciona en este vídeo Invisigal está carcomida por la culpa. Su obsesión con Robert viene de ahí, no es algo "sincero". Y el intento de ligue desesperado en el baño es (como si el sueño porno no fuera bastante) por celos tras haber visto cómo le subía la cremallera a Blonde Blazer. Por no olvidar que una relación terapeuta-paciente no suele tener mucho futuro...

No estaba satisfecho. De modo que lo rejugué de nuevo.

Mi segunda partida

Esta vez tomé todas las decisiones correctas. Romance con Blonde Blazer, Visi en la friendzone pero aun así siendo su mentor (y nada más). Conseguí el final perfecto para Robert: La rubia como pareja, permitiéndole que nos salve y dándole a Robert la estabilidad que merece para rehacer su vida. Visi convertida de nuevo en heroína pero sin ser nada más que su mentor. Shroud en la cárcel pagando por sus crímenes, porque los héroes no asesinan a sangre fría al malo, aunque se lo merezca (prfff). Y Sonar aceptado de nuevo en el grupo porque en el fondo no es mal zagal y nosotros le fallamos al negarle la oportunidad de redimirse. El final perfecto. Y sentí una tremenda... insatisfacción.

Era la decisión adecuada, la partida perfecta, el mejor resultado posible y aun así había disfrutado mucho más en el primer intento.

No me quedó más remedio que seguir dándole vueltas.

El post-juego

Empecé a pensar en qué me atrae, qué clase de mujeres.


Creo que mi savior complex está más que claro. Es la fantasía masculina del I can fix her, bastante generalizada por lo que parece viendo que la mayoría de los jugadores varones han escogido a Visi. Es cierto que siempre he anhelado a una moza perfecta que descienda de los cielos como un jodido ángel y me salve, cosa que el juego cumple de forma literal, pero aun así preferí a Visi. La idea de volcarme en ayudar a alguien a superar sus traumas (ignorando los míos) siempre ha sido todavía más tentadora.

He pensado en cómo me sentía identificado con Phenomaman, cuando está deprimido. Le han dejado, está hundido y no es capaz de gestionar sus emociones. Joder, me suena...

También me he sentido identificado con Visi, una persona rota, que se detesta a sí misma pero no es capaz de cambiar. Aunque yo no lo exteriorice con agresividad antisocial. Incluso he visto parte de mí mismo en la inestabilidad, el daño autoinflijido porque crees que te lo mereces (fuma teniendo asma) y el abandonar porque crees que no lo vas a conseguir (o no llegar a intentarlo en mi caso).

Y aquí ya entré en un pequeño bajón, pensando las cosas de siempre sobre mi vida, mi relación con las mujeres, falta de ambición, etc. Hasta que unas pocas ideas concretas me han ayudado a recuperarme:

  • Esto es un juego. Esas cosas no pasan en la vida real. En la vida real nunca voy a tener el dilema de tener que elegir entre una rubia perfecta, sensata y despampanante con la que tener una relación seria y estable y una morena divertida y excitante con la que nunca me aburriré porque ambas quieren tema conmigo. En la vida real si no buscas activamente la probabilidad de que surja algo tiende a cero. Y yo decidí plantarme hace mucho.

    Pero sobre todo, en la vida real: no va a bajar nadie de los cielos para rescatarme.


  • Todo lo que echo de menos de tener una relación es cherry picking. Estoy anhelando sólo la parte buena. El cariño, el sexo, la compañía, el afecto, el compartir aficiones, el poder hablar de cualquier cosa, el no sentirse solo, tener a una igual, la confianza, la complicidad, el apoyo mutuo... Para empezar nada de esto está garantizado ni siquiera teniendo pareja. Es triste pero cierto. Y eso es sólo la parte bonita. Las relaciones además implican broncas, gritos, enfados, drama, crisis, shit tests, la montaña rusa emocional, tragarse cosas y pasar por el aro, ceder aunque tengas razón, hacer cosas que no te apetece y poner buena cara... Y esto sólo cuando ya estás metido en una relación. El proceso previo para llegar a tener pareja es su propio viaje por el infierno en el que mejor no quiero ni pensar. No echo en falta tener pareja, sólo las cosas buenas de tener pareja. Y algunas de ellas están idealizadas.

  • Tengo exactamente la vida que me merezco. Es 100% consecuencia de mis decisiones. No de alguna putada del destino o haber tenido la mala fortuna de nacer con tal o cual tara de personalidad. Yo he decidido no jugar. Y es una decisión que renuevo cada día activamente. Esto es lo que conlleva. De hecho bastante suerte he tenido en el pasado en cuanto a parejas, más de la que merezco.

Ale, ahí queda eso.





































P.D. Nada de esto habría pasado si el juego me hubiera permitido ennoviarme con Karlach Malevola, a todas luces la mejor opción romántica...









11 mayo 2023

Un día de vacaciones

Me levanto a las 8:20. Tarde. Quería haberme levantado a las 7:30 para irme acostumbrando. Al menos no me han dado las 10 como otros días. Es increíble lo bien que se duerme aquí.

Hago ejercicio. Media hora de paseo mientras voy pensando en mis cosas y me organizo el día. Renuncio a ir a hacer compra al necesitar muy poca cosa y que sólo me quedan un par de días antes de volver. Me planteo alargar el paseo hasta hacer 1h andando pero sé que sólo es procrastinar por no hacer el ejercicio de verdad. Consigo superar la pereza y al terminar los 30 minutos andando hago 3 series de 12 flexiones, 20 sentadillas, 20 elevaciones de pelvis y 20 abdominales. Termino sintiéndome satisfecho por haber superado la pereza. Y porque hace tan sólo unos días no conseguía terminar todas las flexiones. La espalda hoy no me ha dado problemas pero estos días me ha dado un par de sustos gordos. Voy a tener que hacer algo.

9:20 me ducho. Me lavo los dientes. Tiendo la toalla en la azotea. Hace un día cojonudo, soleado pero mueve aire fresco. Me visto. Decido ponerme guapo (...dentro de mis posibilidades) y vestir "bien", para variar, ya que me he pasado las vacaciones en pantaloneta y camiseta de chándal. Me pongo pantalones de vestir (no vaqueros) y camisa de cuadros remangada. Desayuno un café con leche y 2 tostadas. Mantequilla y mermelada, de fresa. Siento que me lo he ganado. Pongo una lavadora antes de salir.

10:00 salgo de casa. Camino por el paseo, junto a la playa, mientras escucho música de la nueva remesa que estoy preparando (desde hace años, lo sé, pero juro que está a puntito). Hace solecito, una temperatura ideal, sopla aire fresco y escucho música buena y bastante nueva, por lo que voy caminando mientras sonrío como un idiota. En 20 minutos llego al pueblo. Callejeo un poco y visito un par de librerías con la esperanza de encontrar Volver a empezar de Ken Grimwood (sería una adición ideal a mi biblioteca y hace semanas que lo tengo en la cabeza) pero estoy abierto a lo que me llame la atención. Finalmente compro uno que considero intrigante de alguien que estuvo loco. Otro de un género que ni de coña es el mío pero es un tema serio y ha ganado premios así que decido darle una oportunidad. Y el tercero de ensayo sobre un tema que me interesa y por el buen recuerdo que me dejó su autor con El vellocino de oro. Al escogerlo recuerdo cuando me apunté a la UNED y me lamentaba de que los libros de texto no estuvieran escritos por gente de la talla de Asimov o Roberto Tumbas. Pago menos de 60€ por todo. Me parece una ganga.

Salgo de la librería, callejeo otro poco y encuentro una cafetería con buena pinta. En realidad es una pastelería, con un surtido de bollería recién hecha que me tienta como un súcubo en celo. Consigo resistir los cantos de sirena y pido sólo un café con leche. Me lo llevo a una esquina para disfrutarlo mientras ojeo mi botín. 


El curasanito me lo pusieron de regalo (¿tapa?) y le hice buen aprecio. Estaba recién hecho. Se me hace la boca agua de pensarlo.
Me tomo el café mientras leo una o dos páginas de cada libro. Finalmente me levanto y vuelvo para casa. Paseo todo el camino de vuelta tarareando las nuevas canciones.

Llego a casa para las 12:00 más o menos justas. La lavadora ya ha terminado. Tiendo la ropa, subo a la terraza y me pongo a tomar el sol. No me doy crema, estoy 20 minutos panza arriba y otros 20 panza abajo. Lo llevo haciendo en días alternos desde que estoy aquí y parece que poco a poco consigo coger color sin llegar a quemarme. El tiempo dirá si también he evitado el melanoma. Volver a casa igual de blanco que cuando me vine me daría vergüenza.



Me pongo ropa más cómoda y bajo. Hoy no me apetece cocinar ni repetir arroz con verduras. Juego un rato al ordenador, al FTL. 
A las 14:30 caliento una lata de cocido madrileño y me la zampo bastante a gusto. De postre sandía. 
Empiezo a ver el reino de los cielos pero me empieza a dar bastante pereza y para las 15:30 me subo a echar la siesta.

Ando algo desvelado. Mi mente salta de un tema a otro y acaba volviendo a la relación con S3. Me da por releer nuestras últimas conversaciones en el móvil. Ahí ya me altero y me desvelo del todo. Son las 16h. Salgo de la cama, bajo y me doy otro paseo de media hora revisitando mentalmente todo el fin de la relación y lo mal explicado que quedó en nuestra última conversación. Me pasa por la cabeza la idea peregrina de redactarlo todo y mandárselo pero la desecho de inmediato. ¿Para qué? No arreglaría nada, no cambiaría nada. Tan sólo removería la mierda. Ella probablemente habrá pasado página así que mejor no hurgar. Ideas tontas. Más o menos por estas fechas hace un año de que se fuera todo al garete, imagino que por eso ando especialmente intranquilo. Y estar aquí me hace pensar otra vez en cómo habrían sido estas vacaciones con ella. Otra vez... como vengo haciendo los últimos años cuando me vengo de vacaciones.

16:30 termino el paseo y me quito por fin el tema de la cabeza. Me pongo a jugar un rato al Trigon. A las 17:30 paro, salgo al jardín a tomarme un café con leche bien frío y me meriendo un plátano mientras leo sobre las voces que oía Ángel Martín. A las 18h recojo la ropa tendida y vuelvo a ponerme a jugar.

Para las 20:15 me pongo a cocinar la cena. Lubina al horno con patatuelas asadas. Mientras se va haciendo lleno el friegaplatos y recojo y limpio la encimera.

Horno a 180º. Preparo las patatas: las riego con aceite (generoso), una pizca de sal, otra de pimienta y hierbas provenzales. Un tazón de agua y las Meto 20min. Las saco, les doy la vuelta y las vuelvo a meter otros 20min. Las saco, las volteo de nuevo y les pongo una rejilla por encima y sobre ésta la lubina. Pese a llevar todo el día en el frigorífico no se ha descongelado del todo por lo que decido tenerla 15 minutos en vez de 10. Le echo por encima cucharadas del aceite de las patatas y al horno con todo. Ha acabado siendo un error (el pescado estaba un pelín seco, con 10 min. le bastaba. Eso sí, las patatas perfectas) pero aun así una cena espectacular. La he pasado con una botella de vinillo dulce con gas.


He terminado de cenar sobre las 22h y he seguido viendo El reino de los cielos. A las 23:30 he llegado a la pausa para mear de la peli. Como estaba algo animado por el vinillo me he dado otro paseo de media hora, pensando en lo cojonuda que estaba la cena y lo de puta madre que había resultado el día. Ahí es cuando se me ha ocurrido que podía ser interesante subirlo al blog. Porque sí. Como recordatorio de que se puede estar a gusto y disfrutar del día estando solo. No todo van a ser paranoias, neuras, apatía y estar encerrado en casa.

12:00 empiezo a escribir el post.
No ha sido un día perfecto. Para ello me sobran horas jugando al ordenador y le faltan 2 o 3 sesiones de sexo, algo más de lectura y tocar la guitarra. Pero coño, se le ha acercado bastante. He tenido un par de esos escasos momentos en que he dicho para mis adentros: qué gozada es esto, qué de puta madre estoy. 


Estos días de vacaciones aquí yo solo he tenido muchos pensamientos chungos recurrentes hasta culminar con el bajonazo de hace 4 días. Desde ese momento ya me he quedado más tranquilo. Quizá sólo es que necesitaba soltar tensiones. Al menos hoy he controlado la situación muy bien y tenía bastantes papeletas para desmandarse.

Sea como sea aquí queda este día para la posteridad. Espero tener muchos más como este.

1:40 termino el post. Me voy a la cama. Tengo la sensación de que voy a dormir genial.


25 mayo 2022

El fantasma de las navidades pasadas


Este lunes se apareció ante mí el fantasma de las navidades pasadas, causando ciertos estragos.

En un primer momento me costó reconocerlo sin su peto vaquero, pelo largo ondulado y costra en la barbilla como le recordaba.

Se me apareció para atormentarme acerca de mis errores del pasado. Para hacerme revivir la agonía de mis antiguos fracasos. Para arrastrar mi mente de vuelta a los oscuros años de la paranoia de la tienda de camas. Para desenterrar mi trapos sucios, mis vergüenzas más íntimas, y flagelarme con ellas hasta el hueso. Para echarme en cara los daños causados y exigir penitencia por todos los agravios...

En realidad no, no ha sido así en absoluto. Lo cierto es que ha sido como un viejo amigo que te encuentras por casualidad y se interesa por saber qué tal te ha ido la vida. Ha sido simpático y agradable. Sólo nos ha faltado la cerveza mientras nos poníamos al día, ese era el tono.

Pero conociéndome el efecto ha sido el antes mencionado. Sí, el lunes tocó crisis. Como excusas diré que últimamente no he estado muy boyante y me pilló con la guardia baja.

El fantasma de las navidades pasadas no ha hecho nada inapropiado. Pero mi pasado, mi vida, yo, siguen siendo temas tabú, heridas abiertas, un nervio desenterrado y expuesto. El problema soy yo y mi superpoder para fijarme obsesivamente en lo peor de mí mismo. El centrarme en mis fracasos, en las épocas oscuras, en los pensamientos más lúgubres y en todas las cosas de las que pueda avergonzarme, con y sin motivo. El viejo hábito de buscar hasta debajo de las piedras munición que usar contra mí mismo... Sun Tzu estaría maravillado de verme: Su dominio de las artes de la guerra es espectacular, consiguiendo infligir el máximo daño. Pero se hace la guerra a sí mismo, por lo que asombrosamente la gana y la pierde al mismo tiempo.

Y ahora la parte positiva. La parte buena es que la crisis sólo ha durado ese mismo día, y ha sido de intensidad moderada. Calculo un 4.9 en la escala Richter de las crisis personales: bastante movimiento y ruido pero sin llegar a causar daños considerables. Antaño por algo así me habría hundido durante semanas. De hecho la última vez que me crucé con el fantasma de las navidades pasadas acabé en el hospital. 6 puntos de sutura. Por idiota.




Ayer y hoy ya he estado más tranquilo, aunque todavía algo tocado, descentrado, dedicando más tiempo del que debería a pensar en mi pasado y en el propio fantasma. Consecuencia, sin duda, de tener el dial de las emociones subido un par de puntos por encima de lo normal. Y de mi manía de ensayar conversaciones imaginarias. Pero incluso esto acabará pasando y volveré a mi normalidad en la que todo va "bien" o, al menos, es llevadero... mientras no piense demasiado en el pasado. Ni en el presente. Ni me fije en las vidas de los demás y me dé por comparar...




Siendo sincero y tras darle vueltas tengo que reconocer, por mucho que me cueste, que no todo lo que compartimos juntos fue malo ni traumático. Siendo justos la parte mala ni siquiera es lo más representativo de lo que vivimos. Hubo muchos más momentos agradables y felices. Más risas, más caricias, más lengüetazos inexpertos y dolor oval, más ñoñerías telefónicas y complicidad, más sensación embriagadora de aventura y descubrimiento adolescente... En definitiva hubo más cosas buenas en este lado de la balanza que nervios, estrés, miedos, renuncias, lágrimas y crisis en el otro. Tuvimos nuestros momentos, atesoro buenos recuerdos juntos y puedo decir incluso que aprendí de mis errores con el fantasma. Gracias a él pude cagarla más y mejor más adelante y cometer otros errores nuevos con otros fantasmas :D

Y en cuanto a lo malo intentaré evitar que acapare mi atención, que como ya he dicho no es lo más representativo. Y además ¿¡qué cojones!?, ya han pasado como 25 años. Todo esto ya ha prescrito. No tiene sentido seguir torturándome a estas alturas con ello.

Me ha gustado haberme cruzado otra vez contigo , fantasma, y saber que te va bien en la vida. Me alegro mucho por ti. Tienes mi más sincero... uhm... sea cual sea el antónimo de schadenfreude. Cuídate mucho y espero que sigas bien.

Y ahora deséame suerte en mi camino, mientras yo hago lo propio contigo.


Ains, qué recuerdos...





22 septiembre 2017

Invirtiendo en mí mismo: 2 meses con La Lista

Hoy hace dos meses desde que creé la lista, ya tengo recopilados dos meses de datos que puedo analizar. Uhm. Me estoy adelantando. Rebobino.

En Enterrando la esperanza hice una valoración de mi situación y tomé una decisión: renunciar a la idea de felicidad que tenía hasta ahora y empezar a trabajar en otra.

Hasta entonces sólo veía 2 opciones, dos caminos se abrían ante mi.
Primero: Sucedía un milagro y me caía del cielo una chica que diera sentido a mi vida, que hiciera desaparecer todos mis problemas y preocupaciones. Alguien que me hiciera feliz. O, como alternativa, encontraba algo que me apasionase a lo que dedicarle toda mi atención.
Segundo: No sucede el milagro y sigo estando cada vez peor, más amargado y más infeliz, hasta llegar al punto de no poder soportarlo y acabar suicidándome.
Y mientras esperaba un milagro en mi día a día me refugiaba en videojuegos, series y películas. Cualquier cosa que me anestesiase la mente, que consiguiera distraerme y me evitase pensar en lo desgraciado y solo que estaba.
Imaginad a alguien explicando cómo cada día es siempre un poco peor que el anterior, de forma que "Todos los días son el peor día de mi vida". Me sentía identificado con esa idea. Pero al menos aún tenía una vaga esperanza. Aunque no fuera una pareja que lo fuera todo esperaba, al menos, poder encontrar una pasión, algo que tirase de mí y me hiciera levantarme cada mañana. Y durante los años lo he intentado: escribir, leer, tiro con arco, filosofía...

Y entonces cumplo los 35 años. Y no me queda otra que aceptar la realidad. El milagro no va a suceder. Nada va a cambiar, y menos por arte de magia. Mi idea de la felicidad en pareja es demasiado utópica. Inalcanzable. Para una relación "normal" estoy demasiado roto, soy demasiado raro y tengo demasiadas taras. Extremadamente improbable. Lo más que podría aspirar a tener es "un arreglo" (por usar las palabras de alguien que conozco). A veces creo que estoy tan necesitado de cercanía, de afecto, compañía y sexo, que podría tirar con eso. Pero conociéndome no bastaría, sentiría que me estoy conformando, que no es lo que anhelo y sería infeliz... haciendo infeliz a la pobre incauta que tuviese a mi lado.
Y tampoco voy a encontrar, a estas alturas, una pasión, una vocación. Creo que uno ha de nacer con ello, y no es mi caso. Ya lo he intentado muchas veces.

Cumplí 35, tuve que reconocer y aceptar todo esto y renunciar a ese camino.
Eso me dejaba con la otra opción. Un camino que ya sé a dónde me lleva. Y que, sinceramente, es una mierda.

De modo que necesitaba crear una alternativa, una tercera vía, un nuevo camino.
Así que le di vueltas, centrado en cómo empleo mi tiempo. Hasta ahora la anestesia, distraer mi mente para evitar pensar en cosas chungas, funcionaba la mayor parte del tiempo. El problema eran las rachas de apatía y anhedonia, cuando ya no conseguía distraerme y caía en picado.
El fallo de esa estrategia es que cuando dejas de hacerlo estás exactamente igual que al principio. Nada ha cambiado, no has hecho nada, no has conseguido nada, estás exactamente igual que antes. Lo único que has conseguido es quemar un puñado de horas, gastar el tiempo.

Y me planteé que sería mejor invertirlo. La idea es simple: En vez de tirar horas por el retrete pasándolas en un coma autoinducido mientras espero que ocurra un milagro podría emplearlas en algo productivo. En vez de gastar mi tiempo podría invertirlo en algo que a la larga me aporte algún beneficio. En vez de poner todos mis huevos en la misma cesta esperando encontrar una única pasión que dé sentido a mi vida puedo diversificar.
Así que analicé qué cosas puedo hacer que me hagan sentir bien, satisfecho, realizado, mejor. En qué cosas puedo invertir mi tiempo que vayan a aportarme algo tras hacerlas, que (me) vayan a cambiar algo a mejor. Pero sólo el análisis no sirve. El post se había quedado ahí y yo seguía igual.

Finalmente me decidí a crear La Lista y empezar a contabilizar, a llevar un registro. No es un cambio mágico de "a partir de mañana dejo de compadecerme y soy optimista". No es una exigencia de "tengo que dedicar todos los días una hora a hacer ejercicio, y otra a leer, y otra a guitarra...". Simplemente apuntar, hacer un seguimiento. El mero hecho de anotar, cada día, qué he hecho por mí me anima a hacer más cosas sin exigirme mínimos ni cumplir objetivos.

Para que os hagáis una idea mi punto de partida es la inacción absoluta. Pasarme el día entero navegando por internet y jugando al ordenador, parando sólo para comer, cagar y dormir. Soy bastante desastre comiendo, tiendo a alimentarme a base de cereales y pizza congelada. No hago nada de ejercicio. No bebo agua ni como fruta. No tengo vida social.
Cualquier cosa que implique salir de esa dinámica es un logro.

Mi lista:
Leer: Novela. Narrativa. Sin exigencias de calidad. Apunto cada hora que paso leyendo.
Aprender: Divulgación, ensayo, libros de texto. No cuentan artículos (que leo bastantes), sólo libros. Apunto cada hora leyendo.
Música: Escuchar discografías y seleccionar canciones con las que ampliar mi biblioteca musical, de la que estoy jodidamente orgulloso. Apunto cada hora dedicada a ello.
Guitarra: Apunto cada sesión de aprendizaje (autodidacta). Estoy comprobando que haciéndolas de hora y media hace que me dé demasiada pereza. Quizá las reduzca a ver si me animo a cogerla todos los días.
Blog: Mi pequeño rincón de los vómitos, mi saco de las vergüenzas, mi diario personal... todo completamente expuesto al mundo en internet. Anoto cada hora que le dedico.
Proyectos: Cualquier tema que me obsesione lo suficiente. Desde redacción de manuales, artículos posts que requieren investigación, filosofía... Cualquier ejercicio intelectual activo (no pasivo como leer divulgación). Anoto Anotaré cada hora dedicada, cuando tenga alguno.
Cocinar: Cualquier cosa más elaborada que meter una pizza en el horno, calentar una bandeja en el microondas, llenar un bol de cereales o pedir algo a domicilio. De normal soy tan puto desastre con la comida que prepararme algo es un logro. Anoto cada plato.
Ejercicio: La línea base es pasarme el día sentado delante del ordenador. A la mañana currando y a la tarde jugando. De modo que no esperéis que corra maratones. Anoto paseos de media hora o una tanda de ejercicios. La tabla que uso tiene 5. Hago una serie de repeticiones hasta el fallo muscular. De momento sin agujetas.
Agua/fruta: Normalmente no bebo nada entre comidas. Y las comidas las suelo pasar con CocaCola. Acordarme de beber un vaso de agua es un logro. Merendar o almorzar un yogur o una pieza de fruta en vez de galletas o cereales es otro. Es sorprendente que no pese 150Kg y me lave con un trapo atado a un palo.
Exponerme: Tiendo a evitar todo contacto social. En parte por ser introvertido. En parte por sentirme fuera de lugar. En parte por miedo a hacer el ridículo, por sentirme... bueno, expuesto. ¿Metatesiofobia? Anoto cada vez que salgo de mi zona de confort. Sin locuras, tampoco penséis, no me veréis de bares un finde.

Y ya que estamos me pareció buena idea hacer también un seguimiento de mi estado de ánimo. 3 anotaciones al día (mañana, tarde y noche) y la media. Un 5 sería neutral. Un 6 sería estar ligeramente animado, alegre, con ganas de hacer cosas, optimista, positivo, de buen humor. Un 8 es pasármelo de puta madre. Un 4 ligeramente triste, pesimista, decaído, apático, negativo, irritable, malhumorado. Un 2 no poder contener las lágrimas. Os hacéis una idea.
La única pega que le veo es que cuando estoy concentrado, ya sea leyendo, trabajando en un proyecto, escribiendo en el blog o con un videojuego, lo considero un 5. Estoy muy entretenido, lo disfruto, pero no considero que me cambie el estado de ánimo.

Hoy hace dos meses desde que creé la lista, ya tengo recopilados dos meses de datos que puedo analizar. Y traen alguna sorpresa. Veamos.


Empecemos con las inversiones. Lo primero que salta a la vista es que no soy nada constante. Me cuesta hacer algo cada día. Nada que no supiera ya. Aun así la media es de 7.4 inversiones cada día, lo cual no está nada mal. Y sólo ha habido un par de días en que no haya hecho NADA de la lisa. Poder mirarse al espejo cada noche y tener una respuesta digna cuando tu reflejo te pregunta ¿Qué has hecho hoy por ti? es algo muy grande.

Estar de vacaciones no ha tenido demasiado impacto. En cambio cada fin de semana suele conllevar hacer mucho más, explica todos los picos. Más tiempo libre = Más tiempo dedicado a cosas de la lista, así de simple. Hasta el martes 15 de Agosto, que fue festivo, tiene su pico.

Dejar de estar solo en casa ha tenido bastante impacto. La semana de turno horroroso se notó menos de lo esperado. La del lumbago también hizo mella. Las dos últimas semanas que he pasado apático de bajón y la actual viciado al Divinity Original Sin 2 se notan mucho.

A ver un poco los totales.



No está mal. En 2 meses he recorrido en total 454 pasos por este nuevo camino, he hecho 454 cosas por mí.
Cosas a destacar:
Leer: esas 36 horas se reparten en sólo 12 días, 3 semanas seguidas y nada el resto. Leí 4 libros (de los que tengo que escribir post) en unas 8-10h cada uno. Me gustaría leer más. Y más a menudo. Uno por semana sería perfectamente posible, si no me diera tanta pereza.
Aprender: Tengo que pillar algo de divulgación. Y ganas.
Música: Satisfecho. Solo cuento cuando estoy escogiendo canciones pero escucho música nueva mucho más a menudo. Lo normal es ponerme la discografía varias semanas e ir escuchando. Luego ponerme a elegir cuando ya me las conozco (y eso es lo que anoto).
Guitarra: Dame moar! debería cogerla todos los días, aunque sea media hora. La tengo muy abandonada.
Blog: Muy satisfecho. He escrito bastante y me siento orgulloso de los dos últimos relatos. Les tengo cariñico.
Proyectos: No es un problema. Desde el primer momento sabía que le dedicaría poco tiempo mientras no me obsesione con nada.
Cocinar: Descontando las 3 semanas que tenía cocinera en casa 17 platos está más que bien. Satisfecho.
Ejercicio: Bastante satisfecho, aunque me gustaría que fuera aún más.
Agua/fruta: Vale, admito que se siente un poco trampa. Suma casi tanto como todo lo demás junto. Pero siguen siendo pasos (pasitos) a tener en cuenta. Y aunque sólo sea por cuidarme un poco y evitar piedras en el riñón, viendo lo putísimas que las pasó mi hermano, merece la pena.
Exponerme: Para un introvertido sin vida social y tendencias de hikikomori no está nada mal.

La valoración global es cojonuda. Y esto teniendo el bajón de las últimas 3 semanas.


Y pasando a el ESTADO DE ÁNIMO, ¿qué se puede sacar de aquí?


La media de estos 2 meses es un 5 clavao. Para considerarme un amargado y un infeliz es bastante inesperado. No tengo datos de referencia anteriores a la lista por lo que no sé si me está ayudando o si realmente lo que pasa es que mi tendencia a centrarme en lo negativo, mala autoestima y manía de sobrepensarlo todo hace que tenga una visión de mi felicidad mucho peor de lo que es en realidad. Me da que va a ser lo segundo...

No ha habido ningún día en el que haya registrado un 1 o un 2. Ni un 9 o 10. Los datos forman una campana de Gauss, lo cual es bueno; implica estabilidad emocional a largo plazo. La mayor parte del tiempo estoy neutral.
Algo que me llama, de nuevo, la atención es que estoy con más fecuencia de buen humor que jodido. Bastante más, de hecho: 36% contra un 23%. Incluso las últimas 2 semanas, que he estado apaticote y de bajoncillo, sólo ha habido una noche de 3 y unos cuantos cuatros, pero aun así la media es de 4.9

¿Y la estabilidad emocional a medio plazo? ¿Cuánto me cambia el humor en el mismo día?
Para saberlo he sumado cuantos puntos de diferencia ha cambiado entre la mañana, tarde y noche. Un día de 5-5-5 puntua cero, no ha cambiado en absoluto. Un día de 7-5-3 puntúa 4, mucho cambio (de bastante bien a bastante jodido). Un día de 6-5-6 puntúa 2 (bajar y subir). Os hacéis una idea.
He contado en cuántos días había
0 cambio de estado de ánimo: 17
1 cambio: 24
2: 13
3: 5
4: 2
Dentro de cada día mi estado de ánimo parece bastante estable. Si a la mañana estoy bien lo más probable es que siga así o sólo un poco mejor/peor durante la tarde y la noche.
De nuevo inesperado, me consideraba más inestable.

Queda la estabilidad a corto plazo. Dentro de cada tramo del día. Ahí sí que no tengo mediciones, cada día al apuntar en la lista pongo cómo he estado en general durante la mañana, tarde y noche. Sólo tengo un día anotado en el que la mañana empecé bastante bien (7), pasé un par de horas jodido (3) y volví a un 5, quedando una mañana de 5 (media).
En general creo que durante cada tramo del día me mantengo bastante estable. De vez en cuando ocurre algo que me provoca un cambio repentino, ya sea algo que me ocurra o algún pensamiento chungo que se me pase por la cabeza. Suele haber algo que lo dispare, un trigger, por nimio que sea. Pero al menos no me pasa a menudo. La montaña rusa emocional sólo sucede cuando alguna invitada traspasa la muralla exterior. O algo se tuerce. O a veces sin motivo porque a mi cerebro le da por...



Respecto a la relación entre caminar por esta nueva vía y mi estado de ánimo:
Esperaba que hacer cosas me cambiase el ánimo pero no es así. Revisando la gráfica he visto varias ocasiones en las que hago muchas cosas de la lista y mi ánimo empeora. Pero la relación contraria sí que se da: cuando ando más bajo de ánimos hago menos cosas. Parece que mi estado de ánimo tira de la cantidad de cosas que hago pero no al revés. La apatía no me deja hacer cosas pero hacer más cosas no me anima.

El bajón de las dos anteriores semanas se ha notado mucho. Y la actual habría sido igual si no fuera por la viciada al DOS2. Esta semana seguiría siendo de 5 de no haber sido por la invitada misteriosa (no la culpo de nada pero removió algo). Esto demuestra que viciarme a un videojuego (aunque no haga nada más en todo el día) evita que me hunda más y le dé demasiadas vueltas a las cosas. Es una distracción inútil y nada productiva... pero funciona. Mejor que forzarme a hacer cosas. Vale para capear el temporal y retomar el remo cuando pase la tormenta.


CONCLUSIONES

- Me gusta mantener la lista. Ese recordatorio diario, el mero hecho de tener en la cabeza esas cosas que podría hacer me anima a hacer muchas de ellas. De pasar de la inactividad a hacer algo provechoso a menudo sólo hay un ¿por qué no? de distancia. Sin embargo no es magia, hacer mucho no me convierte en alguien feliz. Menos mal que no estábamos buscando soluciones mágicas :)
Eso sí, sigo convencido de que es una estrategia a largo plazo. De que si sigo con ello dentro de uno o dos años mi media de estado de ánimo subirá un poquillo de ese 5 pelao.

- Echo en falta más leer, aprender, ejercicio y guitarra. Especialmente ahora que cocinar y ejercicio lo tienen más difícil.

- Para ser alguien taaaan infeliz y desgraciado la verdad es que no me va tan mal... Le presto demasiada atención a lo negativo. Me recreo diseccionando, analizando y mirando con lupa mis problemas. Y esto hace que parezcan más grandes de lo que son. No estoy tan mal. Todo el mundo tiene su pedrada y la mía no es, ni de lejos, de las peores.

- Para ser taaaan emocional me mantengo bastante estable. La montaña rusa es sólo en ocasiones muy puntuales. Los periodos de bajón no son para tanto. Hay triggers pero son muy infrecuentes. Hay algunos momentos jodidos pero la media está muy bien. Soy mucho más estable emocionalmente de lo que pensaba. Y además predomina el buen rollo sobre lo chungo.

- Nota curiosa: Hablando de estabilidad la media de mi estado de ánimo por las mañanas es de 5.3 por las tardes de 5.2 y por las noches de 4.9 La tendencia es clara pero, de nuevo, varía poco.

- Los videojuegos funcionan. Dedicarles siempre todo mi tiempo es una cagada pero pueden sacarme de un bajón y pasar días y días de 5 continuo. Quizá debería reservarlos sólo para cuando los necesite y el resto del tiempo centrarme en hacer cosas de la lista.

- La guitarra. Reconozco que en el primer momento era otro intento más de encontrar una solución mágica, encontrar una pasión que diera sentido a mi vida (a falta de una moza que lo sea todo para mí). Tengo que trabajar más en verla como otro elemento de la lista al que dedicarle tiempo (y nada más). ¡Y cogerla más a menudo!

- No sé si toda esta idea de la lista funciona porque antes de la lista no tenía mediciones de mi estado de ánimo (con mi autoestima cualquier apreciación subjetiva de cómo estuviera antes no vale para nada) y no puedo comparar. A corto y medio plazo no se aprecia mejora en mi estado de ánimo. Y pese a todo me sigue pareciendo una idea cojonuda. Aunque sólo sea por poder sentir que hago algo útil, algo por mí, por primera vez en vez de desperdiciar mi tiempo. Y el poder medir y llevar registro de todo esto es un plus.

- Otra cosa a destacar es que ha cambiado el cómo me veo en el futuro. Antes me identificaba con el "Todos los días son el peor día de mi vida". Era una apuesta de todo o nada: o sucede un milagro y soy feliz o estoy aún más jodido. Ahora cuando me imagino a mí mismo en unos años manteniendo la lista por fin me veo distinto. Un poco más leído, un poco más satisfecho, un poco mejor de forma física. E incluso un poco más feliz. Un poco mejor. Abandonar la perspectiva de que lo que está por venir va a doler lo cambia todo.

- No tengo ni puta idea de estadística y aquí me ves sacando lo que buenamente puedo. No te rías que lo tuyo es peor; acabas de leerte todo este tocho con cifras y estadísticas sobre lo que pasa dentro de mi cabeza. Como si no tuvieras nada mejor que hacer :P En serio, gracias por llegar hasta aquí. Generalmente pienso que mis paranoias y mi ombligo sólo me interesan a mí mismo, muuuucho más de lo que deberían. Así que cualquier observación será bien recibida :)



01 septiembre 2017

¿Si pudieras cambiar algo de mí, qué sería?


Están desnudos, tumbados en la cama. Él boca arriba. Ella de costado, con la cabeza descansando en su hombro mientras le hace garabatos en el pecho con los dedos. Sus piernas entrelazadas.
Él suspira de gusto, le encanta que le acaricie y sentirla pegada contra su cuerpo, notar su calor y la suavidad de su piel. Estar así, con ella, es tocar el cielo. No tardará mucho más en quedarse plácidamente dormido. Entonces ella dice:

- ¿Si pudieras cambiar algo de mí, qué sería?
(ohmierdamierdamierdamierdamierdamierda)

Se arrepiente de haberlo dicho en voz alta al instante, antes incluso de terminar la frase. Se ruboriza pero por suerte él parece no haberse dado cuenta. Lleva toda la semana sintiéndose algo triste y especialmente insegura por todo, necesita que le reafirme. Pero ahora que ha hecho la pregunta se da cuenta de que la respuesta puede hundirla. Prefiere sentir miedo por lo que pueda contestar a la certeza de una respuesta dolorosa. Además él tiene la mala costumbre de ser siempre sincero...

- ¿Eh? ¿Cómo? ¿Si pudiera cambiar cualquier cosa? ¿Como si fuera omnipotente?
(Nonononononononononomierdamierdamierda lo retiro no quiero saberlo no NOOOO)
- Sí, eso. ¿Qué cambiarías de mí?
- Uhm... ¿Puedo pensarlo con un cigarro?
(¿QUÉ?!¡¿tantas cosas no le gustan de mí que necesita pensarlo?! joder soy una bocazas no debería haber dicho nada)
- Claro

Él se coloca el cenicero sobre el estómago, como otras veces, y se enciende el pitillo. A ella siempre le da miedo que caiga ceniza sobre las sábanas o se haga un quemazo pero no dice nada, ahora mismo es incapaz de pensar derecho. Él echa una bocanada de humo mientras mira fijamente al techo, concentrado. Ella está tan nerviosa que tiene ganas de vomitar.

(ahora me dirá que estoy gorda y soy una histérica y me echaré a llorar intentará suavizarlo para no disgustarme pero me daré cuenta y eso me dolerá todavía más porque no sabe disimular se le nota siempre cuando mierda ¿y si me echo a llorar? seguro que ya piensa que soy una cría o puedo ir al baño diciendo que voy a hacer pis y quedarme un rato encerrada así con suerte se le olvida que he preguntado nada igual hasta se queda dormido y yo joder me va a dar algo ¿me estará haciendo esperar a propósito para torturarme? ¿si no por qué se lo está pensando tanto? tengo un nudo en la garganta ¿por qué tardas tanto? ¡contéstame! no no quiero saberlo mierda joder ¡mierda! ¿por qué siempre hago lo mismo? parezco ton...)

Él apaga el cigarro y vuelve a dejar con cuidado el cenicero en la mesilla. La aprieta un poco más contra sí y empieza a deslizar despacio la punta de los dedos por su brazo dibujando curvas y espirales.

- Veamos... cambiaría tu cuerpo.
(¡lo sabía! cree que soy fea y gorda y fea y celulitis y le doy asco y querría que tuviera un cuerpazo como el de...)
Sé que cuando te miras al espejo no te gusta lo que ves y que sueles torturarte un poquito con ello. Así que lo cambiaría... pero lo mínimo imprescindible para que te sintieras más a gusto contigo misma. Así estarías un poquito más feliz y a mí verte sonreír me parece jodidamente sexy. Pero no te cambiaría tanto como para que dejaras de ser tú. Será egoísta pero a mi me gustas tú, como eres, no querría cambiarte demasiado.
(...Oh...)

La mente de ella ha frenado en seco. Sus pensamientos han pasado en un momento de ser un torbellino girando caótico a tener la quietud de una balsa de aceite. Le escucha tan atenta que casi no se atreve a respirar.

- También borraría tu cicatriz.

(oh no aquí viene la parte mala)

Se la acaricia muy suavemente mientras lo dice, como si temiera hacerle daño. Ella se siente algo incómoda pero reprime el impulso de apartarle la mano y taparse.

- Sé que no te gusta que nadie la vea y siempre intentas esconderla. Incluso conmigo, que te he dicho mil veces que no me importa en absoluto y sabes de sobra que adoro verte desnuda. Pero entiendo que para ti es un recuerdo constante de aquello y te jode tenerla, así que la haría desaparecer.

( ¡! no llores no llores no llores)

Ella no dice nada. Se limita a esconder la cara en el hueco de su cuello y sigue escuchando, roja como un tomate.
Él la besa en frente y sigue hablando.

- Luego cambiaría un puñado de cosillas. Empezando por el putero cabrón de tu jefe. Que le pillen de una vez borracho en el trabajo o insultándoos de nuevo y le despidan ya. Y que el siguiente sea mínimamente normal. No entiendo que semejante energúmeno tenga gente a su cargo. Ya puestos me encargaría de la bruja amargada que es tu compañera del curro. Haría que se ennoviase con un mandingo que le diera caña a ver si así se le quitaba la mala hostia de una vez y dejaba de putearte.

Él frunce el ceño al decirlo. Ella sonríe, consiguiendo evitar por muy poco que se le escape una carcajada.

- También rebajaría  un par de puntos el nivel de tensión y drama que tienes en casa, como si fuera un termostato. No digo que os convirtáis de repente en los Brady pero al menos una temporada sin movidas familiares estaría bien. Necesitas un respiro de todo eso.

Ella respira hondo.

- Y por último cambiaría aquello que te pasó... ya sabes a qué me refiero. Tampoco lo borraría del todo, a fin de cuentas forma parte de quien eres. Pero sí que haría que fuese menos grave, de alguna manera menos... traumático para ti. Lo bastante como para que puedas dormir sin miedo a las pesadillas.

Ella le mira fijamente y no dice nada mientras va procesando sus palabras.
(todo...todo lo que ha dicho son cosas que cambiaría por mí no de mí...)

- Y creo que eso es todo lo que se me ocurre. Te haría la misma pregunta por pura curiosidad malsana pero conociéndome me machacaría con cualquier tontería como que me quisieras un palmo más alto y menos inseguro y acabaría de bajón. Sería como pedirte que me dieras munición para usar contra mí mismo. Así que prefiero no saberlo. Espero que no hayas sacado el tema porque quieras decirme algo y así tienes la excusa...

(joder...tequieromuchísimotequierotequierotequiero)
Su inseguridad se ha desvanecido por completo, reemplazada por otro sentimiento más... urgente.

- ¿Estás bien? No dices nada.

Se gira para mirarla.

- ¿Qué pasa? Me estás mirando raro...
(joder, te quiero)
- Joder, te quiero. - Dice tirándose encima de él y montándose a horcajadas. Le besa con ansia, buscando su lengua. Sus manos acarician su cuerpo con avidez y se aprieta contra él...
A él le pilla un poco de sorpresa pero no tarda en responder con sus propias caricias y besos, que pronto se convierten en uñas clavadas y mordiscos sobre sus cuerpos jadeantes bañados en sudor.

Fue tan intenso y apasionado que el mero hecho de recordarlo les acaloraría incluso varios años después. Y ambos lo recordarían a menudo.



(Nada...de ti no cambiaría nada)





22 agosto 2017

¿Qué tienes que ofrecer?


Están en la cama, tapados sólo por la sábana. Ella tumbada de costado, dándole la espalda. No se mueve ni hace el menor ruido, pero él intuye que algo va mal. La conoce demasiado bien.
Le pone la mano en el hombro.

- ¿Estás bien?
- Sí.

Algo en su voz le deja claro que no es así.

- Ponte boca arriba, por favor.- dice mientras le presiona ligeramente el hombro.

Ella no dice nada. Parece pensárselo por un momento pero finalmente cambia de postura. Está llorando, como sospechaba. Él suspira y la besa en la frente. Después le borra las lágrimas despacio con el pulgar.

- Déjame probar algo, ¿vale?

Ella aprieta los labios mientras brotan más lágrimas. Intenta hablar pero le falla la voz. Se aclara la garganta mientras se frota los ojos con una mano.

- Vale
- Pero tienes que hacer lo que te diga, ¿sí?

Ella asiente con la cabeza.

- Bien. Cierra los ojos.

Ella los cierra. Él posa la palma de la mano sobre su pecho, en el centro, con la punta del dedo medio descansando justo en el hueco de la garganta que hay entre las clavículas. La mantiene ahí unos segundos y dice:

- Dime qué es.

Y empieza a deslizar la punta del dedo sobre su piel, donde antes tenía la palma de la mano.
Poco después ella dice en voz alta:
- Mi nombre.
- Muy bien. ¡Y sólo con tres letras! A ver una más difícil...- sigue escribiendo con la punta del dedo.
- C...A...¿caballo?
- No. Pero casi. Prueba otra vez

Escribe de nuevo.

- .... Cabello
- Exacto

Él sonríe.
Ella no sonríe pero al menos ha dejado de llorar. Concentrarse en las letras que dibujaba sobre su piel la ha distraído, que es lo que quería conseguir. Pero él sabe que la distracción es sólo temporal; si sigue con el mismo juego o para ahora ella volverá a tirar de ese hilo suelto en su mente y caerá de nuevo en su estado anterior. Tiene que idear algo, algo más que una distracción. Piensa por un momento y toma una decisión, aunque es arriesgada. Retira la mano de su pecho.

- Ahora quiero que escuches y te centres en mi voz, imagina cada palabra, haz que cobre vida en tu mente.

Ella respira hondo y asiente. Él comienza a hablar despacio, con voz suave.

- Visualiza esta habitación, con sus cuatro paredes. La cama, los muebles, tú y yo. Imagina que no existe nada más en el mundo. De hecho no existe el mundo. Sólo nosotros y esta habitación. Imagínate a ti misma levantándote de la cama. Te acercas a la puerta y la abres. Más allá del dintel no hay nada, un vacío absoluto. Ni siquiera hay estrellas, sólo negrura. Ves lo mismo a través de la ventana. No se oye ningún ruido.
Miras el reloj y las manecillas están quietas. No existe el tiempo. Aquí no se aplica ni el pasado ni el futuro, sólo presente. Estamos en un limbo, sólo nosotros en esta habitación, flotando en la nada. El universo entero es aquí y ahora. Al entrar en la habitación, conmigo, todo lo demás desaparece, son conceptos que no tienen sentido aquí. Se difumina y desvanece como humo en el aire.
Todos tus problemas se han quedado fuera. Tu compañera gilipollas del trabajo que te hace la vida imposible. Ese cliente borde que casi te hace llorar. La situación que tienes en casa. Tu ex. Incluso eso que te pasó hace años y todavía hace que te cueste dormir por miedo a las pesadillas.
Este es nuestro mundo, estas cuatro paredes. Quiero que sepas cómo es. Pasa la mano por las sábanas, despacio. Nota lo agradable que es al tacto. Nuestro mundo está hecho de eso. De suavidad. De ternura (le acaricia la cara). De calidez y dulzura (se acerca a ella y la besa despacio).

Ella respira hondo, concentrada, con los ojos cerrados. Lágrimas grandes, llenas de dolor, corren por sus mejillas. Él coge su mano y sigue.

- Pero aún hay algo que no pega aquí. Visualiza esa parte que llevas dentro de ti. La que te dice cosas horribles con voz rasposa. Que no sirves para nada, que siempre va a ser así. La que te mete miedo a que yo te deje, a quedarte sola, a hacer el ridículo, a fracasar. La que te dice que cómo va a quererte alguien, que eres tonta.

Ella gime. Otra lágrima se desliza por su mejilla.

- Imagínate metiendo la mano dentro de tu pecho. Busca esa voz que conspira contra ti. En cuanto la encuentras agárrala fuerte.

Ella frunce el ceño y aprieta la mandíbula.

- Ya la tienes, no la dejes escapar. Ahora tira fuerte. Tira. Se resiste, no quiere dejarte, tienes que arrancarla. Sigue tirando, ya casi está.
Ya la tienes fuera. Nótala fría y viscosa en tu mano, cómo se retuerce, intentando volver dentro. Se revuelve e intenta zafarse pero no puede, la tienes bien sujeta. Ahora que está fuera compruebas que tú eres mucho más fuerte, su único poder está en su voz, en conseguir que te creas las mierdas que te dice.
No la escuches, ya sabes que nunca trae nada bueno. Levántate y acércate a la ventana. Ábrela. Y ahora tírala fuera, al vacío. No tiene lugar en nuestro mundo.


Él la abraza fuerte, entrelazando sus piernas. Ella está algo agitada pero se calma en seguida. Tiembla ligeramente. Le susurra al oído.

-Este es nuestro mundo. Sólo existimos tú y yo. Todo lo que puedes esperar entre estas cuatro paredes es cariño, ternura, suavidad y calidez. ¿Notas el hueco que tienes en el pecho donde antes estaba esa cosa? Siente cómo se va llenando de nuevo con la calidez de nuestro mundo.

Le pone la mano sobre el esternón y presiona ligeramente. El calor es real.

- Ahora la llevarás contigo siempre, dentro de ti. Cuando la necesites, bastará con que pongas tu mano aquí y podrás sentirla. Te lo garantizo.

Ella deja de contenerse y rompe a llorar, gimiendo, temblando. Necesita purgarse. Él no deja de abrazarla ni un momento. De acariciarla. De besarla. Un rato dolorosamente largo después, cuando parece que se ha quedado sin lágrimas, decide que ha llegado el momento de usar su último truco:

- Tengo una cosa más para ti, pero tienes que taparte los ojos. Te prometo que te va a gustar ¿Vale?
- Vale
- ¡No mires!

Ella se sienta tapada con la sábana. Aún está algo aturdida. Y agotada. Él sale de la habitación y vuelve un momento después.

- Ya puedes mirar.

Ella retira las manos y parpadea. Entonces ve lo que ha traído y abre mucho los ojos y la boca con asombro. En una mano dos cucharillas y en la otra...

- ¡Helado!
- Si no recuerdo mal este era tu favorito, ¿no? - Dice con una sonrisa.
-¡Sííííí! ¡Gracias!

Ella le mira y sonríe. Sus ojos se llenan de nuevo de lágrimas, pero por primera vez en mucho tiempo estas no duelen. Nota cómo el calor le brota del pecho y se derrama por el resto de su cuerpo.

Él siente cómo por fin se deshace el nudo que tenía en el estómago. Para él esa sonrisa es el Sol. Su vida vuelve a tener sentido.




Si te ha gustado deja de leer. En serio, déjalo. Quédate un rato a solas, con los ojos cerrados, y escucha la canción que te propongo. Podrás verlos comiendo helado mientras la cámara se aleja lentamente, incluso riendo. Sal a dar un paseo. Lo que sea menos leer lo que falta.
Porque estoy a punto de joderlo.



Hace tiempo, hablando de las relaciones de pareja, alguien me hizo la pregunta. ¿Qué tienes que ofrecer?

Creo que, principalmente, aporto lo mismo que anhelo. Un lugar seguro, un sitio donde refugiarse del mundo, donde poder olvidar mis preocupaciones, mis miedos e inseguridades. Donde poder esconderme, evadirme. Donde todo sea calidez, ratos agradables, risas, cariño, placer. Donde sentirme querido, cuidado, deseado. Y donde tener a alquien a quien cuidar y querer de vuelta.
Por supuesto que no lo es todo, pero juega un papel importante. Es lo primero que viene a mi cabeza cuando pienso en una relación de pareja. Y es lo que más añoro.

El problema llega cuando te das cuenta de que esto que tengo que ofrecer no vale nada.

Para empezar no es precisamente sano por mi parte anhelar eso. Ni normal. Es una muestra de lo obvio, que estoy roto. Por no mencionar que me pone en un situación vulnerable, de dependencia. Una mala mujer podría aprovecharse de ello con facilidad y hacerme caer en una relación tóxica, de maltrato. Por suerte no se ha dado el caso. Todavía.
También revela que soy muy emocional. Demasiado.

Por otra parte haría falta una mujer rota (como yo) que anhelase lo mismo para apreciar eso. Y son muy poco frecuentes. Siendo generoso también podría interesar a las que acaben de pasar por algo jodido y necesiten un lugar seguro donde reponerse. Un pajarillo herido. Pero esa necesidad es temporal. En cuanto se les curase el ala rota dejarían de necesitarme y saldrían volando dejándome, otra vez, solo.
Cualquier mujer normal busca otra cosa. No un lugar donde refugiarse sino alguien con quien salir al mundo, formar equipo, crear una familia, alguien con quien hacer planes de futuro no tan centrado en el presente. Alguien que no necesite un refugio. Esa es mi gran tara.

Y por último, no ofrezco nada especial. A una mujer le basta con levantar una piedra y saldrán cuatro tíos deseando mimarle cuando esté de bajón. Un refugio no es nada que no ofrezca cualquier tío normal. La diferencia es que cualquier otro ofrece eso y mucho más.

Pero no me hagáis demasiado caso. El concepto que tengo de mí mismo no destaca precisamente por su imparcialidad. Ni mi juicio por su optimismo. En cualquier caso, quería compartir esa imagen con vosotros. Hace días que no me la quitaba de la cabeza y necesitaba atraparla en palabras.

19 agosto 2017

Te veo


TE
VEO

Sé que estás ahí, leyendo esto. Visitas mi blog desde hace una temporada, a veces incluso a diario. Pero lo haces desde la distancia, voyeur. Lo sabes practicamente todo de mí, mis pensamientos más íntimos, mis miedos, deseos, frustraciones... mientras tú te mantienes en las sombras.

Hace que sienta curiosidad.
¿Qué te motiva para volver un día tras otro? No me considero tan interesante. Quizá te estés riendo de mi, te haga gracia, como quien se parte el culo con videos de Fails. ¡Jajajaj qué patético! ¡Se ahoga en un vaso de agua! Puede que tu interés sea la música y estés conociendo grupos nuevos por mis recomendaciones musicales. ¿O acaso estás aprendiendo a tocar la guitarra y mi método y los vídeos que enlazo te son útiles? ¿No sabes qué leer y buscas recomendaciones de libros? ¿O es puro voyeurismo?, la mera excitación de leer algo privado, prohibido, como quien encuentra por casualidad un diario personal y no puede resistir la tentación de echar un vistazo.

Posiblemente sea otra cosa. Quizá, sólo quizá, cabe la posibilidad de que te identifiques con mis palabras. Que lo que digo cuando vomito mis penas en este blog resuene, de alguna manera, contigo. Si este es el caso permíteme que te salude, un leve asentimiento hacia las sombras desde las que me observas, y te desee buena suerte.

01 agosto 2016

Entre muros

Conozco a alguien, y podéis creerme cuando os digo que le conozco muy bien, que vive entre dos muros.

El muro exterior es alto y grueso, muy sólido. Lo ha ido construyendo poco a poco, con el paso de los años, y ha terminado descubriendo que prefiere vivir tras él. Ahí fuera hay demasiado mundo, demasiada gente. En el mundo exterior siempre se ha sentido incómodo, desplazado, aislado. Él es distinto, no pertenece a ese mundo. No encaja ahí fuera ni sabe cómo actuar o qué se espera de él. Lo que para algunos sería una prisión él lo ve como un refugio, un lugar tranquilo donde poder ser él mismo sin ser juzgado, sin tener que pasar una especie de prueba a cada minuto, sin exponerse, sin arriesgar. Un remanso de paz. Ya ha dejado de intentar convertirse en alguien normal, de ser como los demás.

Pero no lo entendáis mal, no es que tenga deseos de salir y se lo impida un miedo paralizante por lo que le pueda pasar, es perfectamente capaz de enfrentarse al mundo y de hecho lo hace cada día. Es sólo que prefiere evitarlo, vive mejor sin los nervios y el estrés. Enfrentarse al mundo le agota y tarda largo tiempo en reponerse.

Vivir tras ese muro tiene un alto coste, se cobra su precio muy caro en forma de soledad. A menudo sueña con encontrar a alguien con quien compartir ese espacio interior, aunque en el fondo sabe es imposible. Primero porque ya no sale más de lo necesario. Que alguien se acerque hasta el muro, sienta curiosidad por ver qué hay detrás y quiera entrar es en extremo infrecuente.
Y segundo porque aun en el raro caso de que alguien mostrase interés, y él consiguiera reunir el coraje para abrirle la puerta e invitarle a pasar, todavía quedaría el problema de que no hay mucha gente que se sienta cómoda viviendo tras un muro, y él ya está bastante quemado tras aventurarse una y otra vez al exterior. Además están los colores...

Los colores.

Ya os he dicho que vive entre dos muros, y es que hay otro más, el muro interior.
Este es muy diferente del externo. Es más bajo e irregular, menos grueso y sólido y de construcción bastante chapucera. Es como si hubiera sido levantado a toda prisa por manos inexpertas, sin ningún tipo de planificación ni tiempo para seleccionar las piedras más adecuadas para la tarea. De hecho ese es exactamente el caso.

El muro interior es un muro de contención, hace de dique, y la sustancia tras él es hipnóticamente hermosa y terrorífica a la vez. Se trata de un líquido en extremo volátil y peligroso. Es muy inestable, siempre cambiante, caótico. A veces se tiñe de bellos colores fluctuantes, dibuja formas sencillas como volutas, círculos y espirales que se mueven, mezclan y transforman poco a poco. Cuando está en ese estado se siente suave y cálido al tacto, profundamente agradable. Y esta sustancia es además increíblemente potente. Su simple contacto con la piel afecta enormemente al ánimo y produce una sensación de paz, plenitud, alegría, conexión, euforia incluso.


Pero a veces, no siempre con una causa aparente, el líquido se torna tóxico. Los colores se agitan y enturbian, se remueve, bulle y se convierte en algo frío, negro y viscoso parecido al alquitrán; pegajoso, corrosivo y del que emanan vapores ácidos. Su contacto quema, se siente como una manada de bestias de de afiladas garras desgarrando tu carne y arrancando buenos trozos con sus fauces. Como mil anzuelos clavados por todo el cuerpo tirando en direcciones distintas. Respirar cérca de él puede reducir a un hombre a un amasijo sollozante  de lágrimas y mocos en posición fetal. El contacto prolongado lleva a una espiral de dolor y sufrimiento que le arrastran a un lugar oscuro, totalmente desprovisto de toda luz y calor, hasta el punto de hacerle a uno desear su propia muerte con tal de dejar de sufrir.


No siempre ha vivido así, entre muros. Hubo un tiempo en que el muro exterior era sólo un murete que a penas levantaba un palmo del suelo y las formas y colores lo inundaban todo. Antes del muro interior el líquido multicolor dominaba su vida por completo. Todo era brillante e intenso. Todo corría prisa y era capaz de ver la hermosura del mundo de una forma en que le quitaba el aliento. Cada amanecer contemplado era una epifanía que le hacía sentir en comunión con el mundo, cada amor le elevaba a los cielos y le hacía sentirse como un gigante. Pero cuando el líquido se volvía negro, oh dioses, os lo podéis imaginar. Le arrancaba las alas y se estrellaba, con fuerza, contra el suelo. Cada amorío se convertía en dolor. La luz del mundo hería sus ojos y la felicidad y belleza ajenas le hacían sentirse aún más desgraciado.

Fue una época... intensa, de grandes tormentas.

Ni toda la belleza y calidez del mundo en los días de sol llenos de color compensaban esas malas rachas. De modo que tuvo que aprender a contenerla, sin demasiado éxito, he de añadir. Pero no fue una decisión que tomase a la ligera. Pasó media vida intentando aceptarla como parte de sí y convivir con ella. Incluso le ofreció en varias ocasiones las riendas del carruaje con el que salía a explorar el mundo. Una y otra vez acabó en desastre, con los caballos desbocados. Cada vez terminaban por salirse del camino y estrellarse contra un árbol. O se atascaban en un lodazal durante meses, antes de conseguir volver a su refugio a recomponerse. Y con cada revés, con cada pequeño apocalipsis, añadía una nueva hilera a cada muralla.

Se vio obligado a construir el muro interior para contener toda esa intensidad. Pero lo cierto es que por más que se esmera el trabajo es chapucero. Esa sustancia tiene vida propia y no acepta ser contenida, aprovecha cualquier grieta para filtrarse, con lo que el muro siempre tiene fugas y requiere de mantenimiento y atención constantes. Y pese a sus esfuerzos es inevitable que de vez en cuando una sección se derrumbe inundándolo todo. Cuando esto pasa tiene que chapotear en esa sustancia armado con cubo y pala y reconstruir hasta conseguir contenerla de nuevo. Os aseguro que en esas ocasiones se siente como una de las 49 danaides.

Y así es como ahora vive entre dos muros. El muro exterior le separa del mundo del que nunca se ha sentido parte. El muro interior contiene sus emociones puras, no para eliminarlas por completo (lo cual sería imposible) sino para evitar que formen torrentes que puedan arrastrarle hacia el abismo. Y pese a que lo intenta con ahínco siempre tiene fugas.

A veces se sienta en lo alto del muro exterior y observa un mundo que no comprende. Cada vez siente menos necesidad de salir, de intentar encajar ahí fuera.


A veces se sienta en lo alto del muro interior y observa las formas y colores. Cada pequeño remolino, cada turbulencia, espiral o zona burbujeante... y no entiende nada. Lleva años observando, estudiándolos, analizando. Con el tiempo sigue sin comprenderlo, pero al menos ha conseguido encontrar patrones que le permite predecirlo. Es capaz de predecir las señales más obvias, las que indican que va a empezar a bullir y a transformarse en la masa oscura, fría y pegajosa. Ha aprendido que cuando las formas y colores se agitan demasiado lo mejor que puede hacer es intentar minimizar los daños, dejar de mirar y centrarse en reforzar el muro hasta que pase el peligro.

El mayor problema es que cada vez que tiene una visita, de esas que tanto anhela, e invita a alguien a pasar las formas y colores parecen detectarlo y se revuelven y agitan. Y su influencia sobre él crece sobremanera. En una ocasión en pleno arranque de locura derribó parte del muro exterior, saliendo eufórico para descubrir que la persona que merodeaba había huído espantada. Otra vez tuvo más éxito que la otra persona en controlar los colores y ésta, dolida, dio por finalizada la visita. Lo más frecuente es que los colores le tienten y se acabe dando un chapuzón en ellos o derribando enajenado parte del muro interior, lo cual le deja totalmente expuesto cuando se vuelven negros.

Casi siempre que tiene visita los colores se agitan. Casi siempre que los colores comienzan a arremolinarse es un mal presagio, una señal de que van a tornarse negros e inundarlo todo. Y él ha aprendido a temer esto. Y la única forma que conoce de evitarlo es centrar toda su atención en reforzar el muro interior tapando fugas, lo cual es imposible teniendo visita. De modo que la única opción que tiene es impedirle la entrada o, si es demasiado tarde, invitarla educadamente (con más o menos tacto y acierto) a salir. Esto le hace daño a esa persona y aún le duele más a él. Además el resultado siempre es bastante mediocre pues sigue habiendo filtraciones, pero ¿qué otra cosa puede hacer?

28 julio 2016

Tirando piedras a los cuervos

Esta noche, mientras termino de preparar el nuevo post, me he topado con algo que quiero compartir con vosotros.


Hoy he descubierto a los Stone the crows, precisamente por esta canción. Me llena de cierta serenidad placentera en la que soy capaz de mirarme a mi mismo y mis problemas con una sonrisa. Jodido pero contento. Es una sensación tan inusual que no podía dejarlo pasar sin más.

Propongo un brindis por cada uno de mis fracasos sentimentales. Por aquellas para las que no era la persona adecuada. Por las que no correspondieron mis afectos o no pude corresponder los suyos. Por aquellas con quienes me pudo el miedo y corrí a levantar un muro o a cavar un agujero en el que esconderme. Por aquellas con quienes lo intenté y no conseguí estar a la altura de las circunstancias. Por aquellas a las que hice daño, siempre sin intención. Por las que todo fue tan intenso y tan rápido que el desastre era inevitable. Por las que me recuerdan con cariño. Por las que me odian aunque sea un poco. Por las que me han olvidado...

Os deseo a todas lo mejor, de corazón.

:_)

16 marzo 2016

Autodestrucción

He encontrado la fórmula perfecta para que te entren ganas de saltar desde un puente. Atentos:

Cada día, justo antes de meterte en la cama, pon tu mejor voz de narrador y di despacio en voz alta:

Y así termina un día más en la vida de nuestro protagonista.


ADDENDUM:
Para maximizar el efecto prueba a complementarlo con un ¿Qué estoy haciendo con mi vida? mirándote al espejo.

05 mayo 2015

La frase del momento

Para algunos la felicidad consiste en conseguir pasar el 90% del tiempo sin sentirse miserables.

12 mayo 2014

Cospe Superstar




La Cospe copia a Michelle Obama y comienza el festival. Se ve que internet le tiene ganas, ¿por qué será...?