Hasta hace bien poco me habría definido a mi mismo como un pensador. Ésa era mi identidad. El tema por excelencia solía ser Yo. Y es que durante estos años he dedicado una cantidad enorme de tiempo y energías a la introspección. ¿Quién soy? ¿Cómo soy? ¿Cuales son mis miedos, gustos, pasiones, debilidades? ¿Qué me define? He llegado a conseguir una capacidad seguramente envidiable para éste tipo de análisis y creo que me conozco mejor que muchos a sí mismos. La pregunta es: ¿De qué me ha servido?
Cada uno somos en realidad 3 personas:
- El que creemos ser.
- El que ven los demás.
- El que realmente somos (que es una suma de los anteriores y algo más).
Por mucho que uno lo intente no es posible conocer al 100% a ese "yo real". Para empezar siempre se tendrá una visión distorsionada de si mismo (en especial últimamente me estoy dando buena cuenta de ello). Siempre habrá algún detalle que se nos escape y vean los demás, y otros detalles que se nos escapen a todos pero estén ahí. La visión de uno mismo, incluso conociendo todas las opiniones ajenas posibles, siempre será incompleta.
Además hay que tener en cuenta que el "yo" no es algo fijo, no es una mariposa que puedas clavar en el corcho con un alfiler para estudiarla. Es como humo, cambia a cada segundo, serpentea, fluye... Cada pensamiento, cada idea, cada decisión, cada expencia nos cambia. Tratar de analizarlo como algo inmutable es absurdo. Se puede llegar a captar la "esencia" de una persona, sí, pero ésta es, por defición, una idea vaga, una huella irracional. Somos como el río de Heráclito, que ningún hombre puede cruzar 2 veces.
Y por último no hemos de olvidar que el acto de estudiar algo altera al objeto de estudio. El acto de analizarte te condiciona. En mi caso, por ejemplo, el enumerar mis miedos y tratar de estudiarlos para conocerme a mi mismo estoy convencido de que los ha hecho más fuertes. El hecho de conocerlos ha conseguido que los tuviera siempre más presentes y me afectasen más en mi vida de lo que habrían hecho si no les hubiera prestado tanta atención.
Así pues es imposible conocerse a uno mismo al 100%. Pero no estoy diciendo que haya perdido el tiempo estos años (el trillado "he desperdiciado mi vida"). Creo que he adquirido ciertas capacidades y conocimientos útiles. Sin embargo va siendo hora de dar el siguiente paso, de cambiar de dirección.
Se dice que en las artes marciales cuando el practicante llega a dominar todas las técnicas debe olvidarlo todo y empezar de nuevo. Parece un sinsentido pero es así. Una vez controla los movimientos debe olvidarlos y volverlos a aprender, con una nueva forma de verlo todo que sólo se consigue con la experiencia previa. Todos coinciden en que a partir del cinturón negro es cuando empiezan a aprender de verdad. Éste es el tipo de cambio del que estoy hablando. Debo olvidar todo lo que he aprendido sobre de mi mismo para que mis miedos y mi concepto de mí mismo dejen de ser un lastre. La introspección ya me ha aportado todo lo bueno que podía aportarme. En cambio lo malo que me sigue aportando no se agota. Si quiero seguir desarrollándome como persona tengo que continuar por otras vías.
Debo empezar de nuevo, olvidar el cómo creo que soy, y no tratar de rellenar el hueco de la misma manera en que lo he hecho hasta ahora. Debo pensar menos y actuar más. Debo dejarme a mí mismo atrás y seguir andando, a ver qué pasa. El hueco se llenará sólo.
Últimamente me he dado cuenta de que lo que consideraba gente normal no es tan diferente de mi. Tienen sus miedos, paranoias, traumas, inseguridades y neuras. La diferencia radica en que yo me siento en lo alto de mi torre y escribo sobre ellos, les dedico toda mi atención. Los "normales" siempre están avanzando. Tienen esos miedos, pero no les hacen caso, avanzan pese a ellos, a veces incluso a ciegas. Tropiezan, caen, se pierden, dan rodeos... pero siguen avanzando. Al estar en movimiento toda esa carga de miedos no llega a echar raíces. Yo, en cambio me quedo sentado en cada encrucijada. Intento averiguar a dónde lleva cada camino, cuál será el correcto. Me da tanto miedo equivocarme que me quedo allí parado, incapaz de decidir. Tengo la sensación de haber permanecido varado todos estos años, pensando qué hacer con mi vida, mientras los demás se dedicaban a vivirla. A veces les iba bien y otras mal. Pero avanzaban.
Estoy hablando de un cambio. No es un cambio mágico. No es un "a partir de mañana voy a convertirme en este tipo de persona". Más bien es dejar a un lado esa parte de mi que se dedica a la introspección dejar que el hueco se rellene sólo. En otras palabras, dedicar el tiempo que antes empleaba en mirarme el ombligo (compadecerme, analizarme, estudiar mis miedos...) a otra cosa. Seguir siendo yo pero prescindiendo de esa parte. Lo bueno es que no necesito inventarme nada con que llenar el hueco, basta con hacer cosas que me gustan. Paseos en moto, proyectos locos, filosofadas, escribir, paranoias, leer, escaparme un rato al Perdón y observar la ciudad... Son cosas que ya hago y a las que me gustaría (y debería) dedicar más tiempo. Actuar más, aunque no tenga mucho sentido, y pensar menos (sobre todo en mí mismo).
En el fondo no es nada nuevo. Llevo varios hablando de la necesidad de un cambio, incluso de que ese cambio ya ha comenzado. Ahora sólo lo he definido y concretado un poco.
P.D. No se me escapa la ironía de hablar de abandonar el autoanálisis en un post de ésta índole xD Si todo va bien éste habrá sido mi último alarde de poderío autoanalítico que veréis :P Por la presente queda terminantemente prohibida toda actividad cerebral introspectiva.