22 septiembre 2017

Invirtiendo en mí mismo: 2 meses con La Lista

Hoy hace dos meses desde que creé la lista, ya tengo recopilados dos meses de datos que puedo analizar. Uhm. Me estoy adelantando. Rebobino.

En Enterrando la esperanza hice una valoración de mi situación y tomé una decisión: renunciar a la idea de felicidad que tenía hasta ahora y empezar a trabajar en otra.

Hasta entonces sólo veía 2 opciones, dos caminos se abrían ante mi.
Primero: Sucedía un milagro y me caía del cielo una chica que diera sentido a mi vida, que hiciera desaparecer todos mis problemas y preocupaciones. Alguien que me hiciera feliz. O, como alternativa, encontraba algo que me apasionase a lo que dedicarle toda mi atención.
Segundo: No sucede el milagro y sigo estando cada vez peor, más amargado y más infeliz, hasta llegar al punto de no poder soportarlo y acabar suicidándome.
Y mientras esperaba un milagro en mi día a día me refugiaba en videojuegos, series y películas. Cualquier cosa que me anestesiase la mente, que consiguiera distraerme y me evitase pensar en lo desgraciado y solo que estaba.
Imaginad a alguien explicando cómo cada día es siempre un poco peor que el anterior, de forma que "Todos los días son el peor día de mi vida". Me sentía identificado con esa idea. Pero al menos aún tenía una vaga esperanza. Aunque no fuera una pareja que lo fuera todo esperaba, al menos, poder encontrar una pasión, algo que tirase de mí y me hiciera levantarme cada mañana. Y durante los años lo he intentado: escribir, leer, tiro con arco, filosofía...

Y entonces cumplo los 35 años. Y no me queda otra que aceptar la realidad. El milagro no va a suceder. Nada va a cambiar, y menos por arte de magia. Mi idea de la felicidad en pareja es demasiado utópica. Inalcanzable. Para una relación "normal" estoy demasiado roto, soy demasiado raro y tengo demasiadas taras. Extremadamente improbable. Lo más que podría aspirar a tener es "un arreglo" (por usar las palabras de alguien que conozco). A veces creo que estoy tan necesitado de cercanía, de afecto, compañía y sexo, que podría tirar con eso. Pero conociéndome no bastaría, sentiría que me estoy conformando, que no es lo que anhelo y sería infeliz... haciendo infeliz a la pobre incauta que tuviese a mi lado.
Y tampoco voy a encontrar, a estas alturas, una pasión, una vocación. Creo que uno ha de nacer con ello, y no es mi caso. Ya lo he intentado muchas veces.

Cumplí 35, tuve que reconocer y aceptar todo esto y renunciar a ese camino.
Eso me dejaba con la otra opción. Un camino que ya sé a dónde me lleva. Y que, sinceramente, es una mierda.

De modo que necesitaba crear una alternativa, una tercera vía, un nuevo camino.
Así que le di vueltas, centrado en cómo empleo mi tiempo. Hasta ahora la anestesia, distraer mi mente para evitar pensar en cosas chungas, funcionaba la mayor parte del tiempo. El problema eran las rachas de apatía y anhedonia, cuando ya no conseguía distraerme y caía en picado.
El fallo de esa estrategia es que cuando dejas de hacerlo estás exactamente igual que al principio. Nada ha cambiado, no has hecho nada, no has conseguido nada, estás exactamente igual que antes. Lo único que has conseguido es quemar un puñado de horas, gastar el tiempo.

Y me planteé que sería mejor invertirlo. La idea es simple: En vez de tirar horas por el retrete pasándolas en un coma autoinducido mientras espero que ocurra un milagro podría emplearlas en algo productivo. En vez de gastar mi tiempo podría invertirlo en algo que a la larga me aporte algún beneficio. En vez de poner todos mis huevos en la misma cesta esperando encontrar una única pasión que dé sentido a mi vida puedo diversificar.
Así que analicé qué cosas puedo hacer que me hagan sentir bien, satisfecho, realizado, mejor. En qué cosas puedo invertir mi tiempo que vayan a aportarme algo tras hacerlas, que (me) vayan a cambiar algo a mejor. Pero sólo el análisis no sirve. El post se había quedado ahí y yo seguía igual.

Finalmente me decidí a crear La Lista y empezar a contabilizar, a llevar un registro. No es un cambio mágico de "a partir de mañana dejo de compadecerme y soy optimista". No es una exigencia de "tengo que dedicar todos los días una hora a hacer ejercicio, y otra a leer, y otra a guitarra...". Simplemente apuntar, hacer un seguimiento. El mero hecho de anotar, cada día, qué he hecho por mí me anima a hacer más cosas sin exigirme mínimos ni cumplir objetivos.

Para que os hagáis una idea mi punto de partida es la inacción absoluta. Pasarme el día entero navegando por internet y jugando al ordenador, parando sólo para comer, cagar y dormir. Soy bastante desastre comiendo, tiendo a alimentarme a base de cereales y pizza congelada. No hago nada de ejercicio. No bebo agua ni como fruta. No tengo vida social.
Cualquier cosa que implique salir de esa dinámica es un logro.

Mi lista:
Leer: Novela. Narrativa. Sin exigencias de calidad. Apunto cada hora que paso leyendo.
Aprender: Divulgación, ensayo, libros de texto. No cuentan artículos (que leo bastantes), sólo libros. Apunto cada hora leyendo.
Música: Escuchar discografías y seleccionar canciones con las que ampliar mi biblioteca musical, de la que estoy jodidamente orgulloso. Apunto cada hora dedicada a ello.
Guitarra: Apunto cada sesión de aprendizaje (autodidacta). Estoy comprobando que haciéndolas de hora y media hace que me dé demasiada pereza. Quizá las reduzca a ver si me animo a cogerla todos los días.
Blog: Mi pequeño rincón de los vómitos, mi saco de las vergüenzas, mi diario personal... todo completamente expuesto al mundo en internet. Anoto cada hora que le dedico.
Proyectos: Cualquier tema que me obsesione lo suficiente. Desde redacción de manuales, artículos posts que requieren investigación, filosofía... Cualquier ejercicio intelectual activo (no pasivo como leer divulgación). Anoto Anotaré cada hora dedicada, cuando tenga alguno.
Cocinar: Cualquier cosa más elaborada que meter una pizza en el horno, calentar una bandeja en el microondas, llenar un bol de cereales o pedir algo a domicilio. De normal soy tan puto desastre con la comida que prepararme algo es un logro. Anoto cada plato.
Ejercicio: La línea base es pasarme el día sentado delante del ordenador. A la mañana currando y a la tarde jugando. De modo que no esperéis que corra maratones. Anoto paseos de media hora o una tanda de ejercicios. La tabla que uso tiene 5. Hago una serie de repeticiones hasta el fallo muscular. De momento sin agujetas.
Agua/fruta: Normalmente no bebo nada entre comidas. Y las comidas las suelo pasar con CocaCola. Acordarme de beber un vaso de agua es un logro. Merendar o almorzar un yogur o una pieza de fruta en vez de galletas o cereales es otro. Es sorprendente que no pese 150Kg y me lave con un trapo atado a un palo.
Exponerme: Tiendo a evitar todo contacto social. En parte por ser introvertido. En parte por sentirme fuera de lugar. En parte por miedo a hacer el ridículo, por sentirme... bueno, expuesto. ¿Metatesiofobia? Anoto cada vez que salgo de mi zona de confort. Sin locuras, tampoco penséis, no me veréis de bares un finde.

Y ya que estamos me pareció buena idea hacer también un seguimiento de mi estado de ánimo. 3 anotaciones al día (mañana, tarde y noche) y la media. Un 5 sería neutral. Un 6 sería estar ligeramente animado, alegre, con ganas de hacer cosas, optimista, positivo, de buen humor. Un 8 es pasármelo de puta madre. Un 4 ligeramente triste, pesimista, decaído, apático, negativo, irritable, malhumorado. Un 2 no poder contener las lágrimas. Os hacéis una idea.
La única pega que le veo es que cuando estoy concentrado, ya sea leyendo, trabajando en un proyecto, escribiendo en el blog o con un videojuego, lo considero un 5. Estoy muy entretenido, lo disfruto, pero no considero que me cambie el estado de ánimo.

Hoy hace dos meses desde que creé la lista, ya tengo recopilados dos meses de datos que puedo analizar. Y traen alguna sorpresa. Veamos.


Empecemos con las inversiones. Lo primero que salta a la vista es que no soy nada constante. Me cuesta hacer algo cada día. Nada que no supiera ya. Aun así la media es de 7.4 inversiones cada día, lo cual no está nada mal. Y sólo ha habido un par de días en que no haya hecho NADA de la lisa. Poder mirarse al espejo cada noche y tener una respuesta digna cuando tu reflejo te pregunta ¿Qué has hecho hoy por ti? es algo muy grande.

Estar de vacaciones no ha tenido demasiado impacto. En cambio cada fin de semana suele conllevar hacer mucho más, explica todos los picos. Más tiempo libre = Más tiempo dedicado a cosas de la lista, así de simple. Hasta el martes 15 de Agosto, que fue festivo, tiene su pico.

Dejar de estar solo en casa ha tenido bastante impacto. La semana de turno horroroso se notó menos de lo esperado. La del lumbago también hizo mella. Las dos últimas semanas que he pasado apático de bajón y la actual viciado al Divinity Original Sin 2 se notan mucho.

A ver un poco los totales.



No está mal. En 2 meses he recorrido en total 454 pasos por este nuevo camino, he hecho 454 cosas por mí.
Cosas a destacar:
Leer: esas 36 horas se reparten en sólo 12 días, 3 semanas seguidas y nada el resto. Leí 4 libros (de los que tengo que escribir post) en unas 8-10h cada uno. Me gustaría leer más. Y más a menudo. Uno por semana sería perfectamente posible, si no me diera tanta pereza.
Aprender: Tengo que pillar algo de divulgación. Y ganas.
Música: Satisfecho. Solo cuento cuando estoy escogiendo canciones pero escucho música nueva mucho más a menudo. Lo normal es ponerme la discografía varias semanas e ir escuchando. Luego ponerme a elegir cuando ya me las conozco (y eso es lo que anoto).
Guitarra: Dame moar! debería cogerla todos los días, aunque sea media hora. La tengo muy abandonada.
Blog: Muy satisfecho. He escrito bastante y me siento orgulloso de los dos últimos relatos. Les tengo cariñico.
Proyectos: No es un problema. Desde el primer momento sabía que le dedicaría poco tiempo mientras no me obsesione con nada.
Cocinar: Descontando las 3 semanas que tenía cocinera en casa 17 platos está más que bien. Satisfecho.
Ejercicio: Bastante satisfecho, aunque me gustaría que fuera aún más.
Agua/fruta: Vale, admito que se siente un poco trampa. Suma casi tanto como todo lo demás junto. Pero siguen siendo pasos (pasitos) a tener en cuenta. Y aunque sólo sea por cuidarme un poco y evitar piedras en el riñón, viendo lo putísimas que las pasó mi hermano, merece la pena.
Exponerme: Para un introvertido sin vida social y tendencias de hikikomori no está nada mal.

La valoración global es cojonuda. Y esto teniendo el bajón de las últimas 3 semanas.


Y pasando a el ESTADO DE ÁNIMO, ¿qué se puede sacar de aquí?


La media de estos 2 meses es un 5 clavao. Para considerarme un amargado y un infeliz es bastante inesperado. No tengo datos de referencia anteriores a la lista por lo que no sé si me está ayudando o si realmente lo que pasa es que mi tendencia a centrarme en lo negativo, mala autoestima y manía de sobrepensarlo todo hace que tenga una visión de mi felicidad mucho peor de lo que es en realidad. Me da que va a ser lo segundo...

No ha habido ningún día en el que haya registrado un 1 o un 2. Ni un 9 o 10. Los datos forman una campana de Gauss, lo cual es bueno; implica estabilidad emocional a largo plazo. La mayor parte del tiempo estoy neutral.
Algo que me llama, de nuevo, la atención es que estoy con más fecuencia de buen humor que jodido. Bastante más, de hecho: 36% contra un 23%. Incluso las últimas 2 semanas, que he estado apaticote y de bajoncillo, sólo ha habido una noche de 3 y unos cuantos cuatros, pero aun así la media es de 4.9

¿Y la estabilidad emocional a medio plazo? ¿Cuánto me cambia el humor en el mismo día?
Para saberlo he sumado cuantos puntos de diferencia ha cambiado entre la mañana, tarde y noche. Un día de 5-5-5 puntua cero, no ha cambiado en absoluto. Un día de 7-5-3 puntúa 4, mucho cambio (de bastante bien a bastante jodido). Un día de 6-5-6 puntúa 2 (bajar y subir). Os hacéis una idea.
He contado en cuántos días había
0 cambio de estado de ánimo: 17
1 cambio: 24
2: 13
3: 5
4: 2
Dentro de cada día mi estado de ánimo parece bastante estable. Si a la mañana estoy bien lo más probable es que siga así o sólo un poco mejor/peor durante la tarde y la noche.
De nuevo inesperado, me consideraba más inestable.

Queda la estabilidad a corto plazo. Dentro de cada tramo del día. Ahí sí que no tengo mediciones, cada día al apuntar en la lista pongo cómo he estado en general durante la mañana, tarde y noche. Sólo tengo un día anotado en el que la mañana empecé bastante bien (7), pasé un par de horas jodido (3) y volví a un 5, quedando una mañana de 5 (media).
En general creo que durante cada tramo del día me mantengo bastante estable. De vez en cuando ocurre algo que me provoca un cambio repentino, ya sea algo que me ocurra o algún pensamiento chungo que se me pase por la cabeza. Suele haber algo que lo dispare, un trigger, por nimio que sea. Pero al menos no me pasa a menudo. La montaña rusa emocional sólo sucede cuando alguna invitada traspasa la muralla exterior. O algo se tuerce. O a veces sin motivo porque a mi cerebro le da por...



Respecto a la relación entre caminar por esta nueva vía y mi estado de ánimo:
Esperaba que hacer cosas me cambiase el ánimo pero no es así. Revisando la gráfica he visto varias ocasiones en las que hago muchas cosas de la lista y mi ánimo empeora. Pero la relación contraria sí que se da: cuando ando más bajo de ánimos hago menos cosas. Parece que mi estado de ánimo tira de la cantidad de cosas que hago pero no al revés. La apatía no me deja hacer cosas pero hacer más cosas no me anima.

El bajón de las dos anteriores semanas se ha notado mucho. Y la actual habría sido igual si no fuera por la viciada al DOS2. Esta semana seguiría siendo de 5 de no haber sido por la invitada misteriosa (no la culpo de nada pero removió algo). Esto demuestra que viciarme a un videojuego (aunque no haga nada más en todo el día) evita que me hunda más y le dé demasiadas vueltas a las cosas. Es una distracción inútil y nada productiva... pero funciona. Mejor que forzarme a hacer cosas. Vale para capear el temporal y retomar el remo cuando pase la tormenta.


CONCLUSIONES

- Me gusta mantener la lista. Ese recordatorio diario, el mero hecho de tener en la cabeza esas cosas que podría hacer me anima a hacer muchas de ellas. De pasar de la inactividad a hacer algo provechoso a menudo sólo hay un ¿por qué no? de distancia. Sin embargo no es magia, hacer mucho no me convierte en alguien feliz. Menos mal que no estábamos buscando soluciones mágicas :)
Eso sí, sigo convencido de que es una estrategia a largo plazo. De que si sigo con ello dentro de uno o dos años mi media de estado de ánimo subirá un poquillo de ese 5 pelao.

- Echo en falta más leer, aprender, ejercicio y guitarra. Especialmente ahora que cocinar y ejercicio lo tienen más difícil.

- Para ser alguien taaaan infeliz y desgraciado la verdad es que no me va tan mal... Le presto demasiada atención a lo negativo. Me recreo diseccionando, analizando y mirando con lupa mis problemas. Y esto hace que parezcan más grandes de lo que son. No estoy tan mal. Todo el mundo tiene su pedrada y la mía no es, ni de lejos, de las peores.

- Para ser taaaan emocional me mantengo bastante estable. La montaña rusa es sólo en ocasiones muy puntuales. Los periodos de bajón no son para tanto. Hay triggers pero son muy infrecuentes. Hay algunos momentos jodidos pero la media está muy bien. Soy mucho más estable emocionalmente de lo que pensaba. Y además predomina el buen rollo sobre lo chungo.

- Nota curiosa: Hablando de estabilidad la media de mi estado de ánimo por las mañanas es de 5.3 por las tardes de 5.2 y por las noches de 4.9 La tendencia es clara pero, de nuevo, varía poco.

- Los videojuegos funcionan. Dedicarles siempre todo mi tiempo es una cagada pero pueden sacarme de un bajón y pasar días y días de 5 continuo. Quizá debería reservarlos sólo para cuando los necesite y el resto del tiempo centrarme en hacer cosas de la lista.

- La guitarra. Reconozco que en el primer momento era otro intento más de encontrar una solución mágica, encontrar una pasión que diera sentido a mi vida (a falta de una moza que lo sea todo para mí). Tengo que trabajar más en verla como otro elemento de la lista al que dedicarle tiempo (y nada más). ¡Y cogerla más a menudo!

- No sé si toda esta idea de la lista funciona porque antes de la lista no tenía mediciones de mi estado de ánimo (con mi autoestima cualquier apreciación subjetiva de cómo estuviera antes no vale para nada) y no puedo comparar. A corto y medio plazo no se aprecia mejora en mi estado de ánimo. Y pese a todo me sigue pareciendo una idea cojonuda. Aunque sólo sea por poder sentir que hago algo útil, algo por mí, por primera vez en vez de desperdiciar mi tiempo. Y el poder medir y llevar registro de todo esto es un plus.

- Otra cosa a destacar es que ha cambiado el cómo me veo en el futuro. Antes me identificaba con el "Todos los días son el peor día de mi vida". Era una apuesta de todo o nada: o sucede un milagro y soy feliz o estoy aún más jodido. Ahora cuando me imagino a mí mismo en unos años manteniendo la lista por fin me veo distinto. Un poco más leído, un poco más satisfecho, un poco mejor de forma física. E incluso un poco más feliz. Un poco mejor. Abandonar la perspectiva de que lo que está por venir va a doler lo cambia todo.

- No tengo ni puta idea de estadística y aquí me ves sacando lo que buenamente puedo. No te rías que lo tuyo es peor; acabas de leerte todo este tocho con cifras y estadísticas sobre lo que pasa dentro de mi cabeza. Como si no tuvieras nada mejor que hacer :P En serio, gracias por llegar hasta aquí. Generalmente pienso que mis paranoias y mi ombligo sólo me interesan a mí mismo, muuuucho más de lo que deberían. Así que cualquier observación será bien recibida :)



01 septiembre 2017

¿Si pudieras cambiar algo de mí, qué sería?


Están desnudos, tumbados en la cama. Él boca arriba. Ella de costado, con la cabeza descansando en su hombro mientras le hace garabatos en el pecho con los dedos. Sus piernas entrelazadas.
Él suspira de gusto, le encanta que le acaricie y sentirla pegada contra su cuerpo, notar su calor y la suavidad de su piel. Estar así, con ella, es tocar el cielo. No tardará mucho más en quedarse plácidamente dormido. Entonces ella dice:

- ¿Si pudieras cambiar algo de mí, qué sería?
(ohmierdamierdamierdamierdamierdamierda)

Se arrepiente de haberlo dicho en voz alta al instante, antes incluso de terminar la frase. Se ruboriza pero por suerte él parece no haberse dado cuenta. Lleva toda la semana sintiéndose algo triste y especialmente insegura por todo, necesita que le reafirme. Pero ahora que ha hecho la pregunta se da cuenta de que la respuesta puede hundirla. Prefiere sentir miedo por lo que pueda contestar a la certeza de una respuesta dolorosa. Además él tiene la mala costumbre de ser siempre sincero...

- ¿Eh? ¿Cómo? ¿Si pudiera cambiar cualquier cosa? ¿Como si fuera omnipotente?
(Nonononononononononomierdamierdamierda lo retiro no quiero saberlo no NOOOO)
- Sí, eso. ¿Qué cambiarías de mí?
- Uhm... ¿Puedo pensarlo con un cigarro?
(¿QUÉ?!¡¿tantas cosas no le gustan de mí que necesita pensarlo?! joder soy una bocazas no debería haber dicho nada)
- Claro

Él se coloca el cenicero sobre el estómago, como otras veces, y se enciende el pitillo. A ella siempre le da miedo que caiga ceniza sobre las sábanas o se haga un quemazo pero no dice nada, ahora mismo es incapaz de pensar derecho. Él echa una bocanada de humo mientras mira fijamente al techo, concentrado. Ella está tan nerviosa que tiene ganas de vomitar.

(ahora me dirá que estoy gorda y soy una histérica y me echaré a llorar intentará suavizarlo para no disgustarme pero me daré cuenta y eso me dolerá todavía más porque no sabe disimular se le nota siempre cuando mierda ¿y si me echo a llorar? seguro que ya piensa que soy una cría o puedo ir al baño diciendo que voy a hacer pis y quedarme un rato encerrada así con suerte se le olvida que he preguntado nada igual hasta se queda dormido y yo joder me va a dar algo ¿me estará haciendo esperar a propósito para torturarme? ¿si no por qué se lo está pensando tanto? tengo un nudo en la garganta ¿por qué tardas tanto? ¡contéstame! no no quiero saberlo mierda joder ¡mierda! ¿por qué siempre hago lo mismo? parezco ton...)

Él apaga el cigarro y vuelve a dejar con cuidado el cenicero en la mesilla. La aprieta un poco más contra sí y empieza a deslizar despacio la punta de los dedos por su brazo dibujando curvas y espirales.

- Veamos... cambiaría tu cuerpo.
(¡lo sabía! cree que soy fea y gorda y fea y celulitis y le doy asco y querría que tuviera un cuerpazo como el de...)
Sé que cuando te miras al espejo no te gusta lo que ves y que sueles torturarte un poquito con ello. Así que lo cambiaría... pero lo mínimo imprescindible para que te sintieras más a gusto contigo misma. Así estarías un poquito más feliz y a mí verte sonreír me parece jodidamente sexy. Pero no te cambiaría tanto como para que dejaras de ser tú. Será egoísta pero a mi me gustas , como eres, no querría cambiarte demasiado.
(...Oh...)

La mente de ella ha frenado en seco. Sus pensamientos han pasado en un momento de ser un torbellino girando caótico a tener la quietud de una balsa de aceite. Le escucha tan atenta que casi no se atreve a respirar.

- También borraría tu cicatriz.

(oh no aquí viene la parte mala)

Se la acaricia muy suavemente mientras lo dice, como si temiera hacerle daño. Ella se siente algo incómoda pero reprime el impulso de apartarle la mano y taparse.

- Sé que no te gusta que nadie la vea y siempre intentas esconderla. Incluso conmigo, que te he dicho mil veces que no me importa en absoluto y sabes de sobra que adoro verte desnuda. Pero entiendo que para ti es un recuerdo constante de aquello y te jode tenerla, así que la haría desaparecer.

¡! no llores no llores no llores)

Ella no dice nada. Se limita a esconder la cara en el hueco de su cuello y sigue escuchando, roja como un tomate.
Él la besa en frente y sigue hablando.

- Luego cambiaría un puñado de cosillas. Empezando por el putero cabrón de tu jefe. Que le pillen de una vez borracho en el trabajo o insultándoos de nuevo y le despidan ya. Y que el siguiente sea mínimamente normal. No entiendo que semejante energúmeno tenga gente a su cargo. Ya puestos me encargaría de la bruja amargada que es tu compañera del curro. Haría que se ennoviase con un mandingo que le diera caña a ver si así se le quitaba la mala hostia de una vez y dejaba de putearte.

Él frunce el ceño al decirlo. Ella sonríe, consiguiendo evitar por muy poco que se le escape una carcajada.

- También rebajaría  un par de puntos el nivel de tensión y drama que tienes en casa, como si fuera un termostato. No digo que os convirtáis de repente en los Brady pero al menos una temporada sin movidas familiares estaría bien. Necesitas un respiro de todo eso.

Ella respira hondo.

- Y por último cambiaría aquello que te pasó... ya sabes a qué me refiero. Tampoco lo borraría del todo, a fin de cuentas forma parte de quien eres. Pero sí que haría que fuese menos grave, de alguna manera menos... traumático para ti. Lo bastante como para que puedas dormir sin miedo a las pesadillas.

Ella le mira fijamente y no dice una palabra mientras va procesando sus palabras.
(todo...todo lo que ha dicho son cosas que cambiaría por mí no de mí...)

- Y creo que eso es todo lo que se me ocurre. Te haría la misma pregunta por pura curiosidad malsana pero conociéndome me machacaría con cualquier tontería como que me quisieras un palmo más alto y menos inseguro y acabaría de bajón. Sería como pedirte que me dieras munición para usar contra mí mismo. Así que prefiero no saberlo. Espero que no hayas sacado el tema porque quieras decirme algo y así tienes la excusa...

(joder...tequieromuchísimotequierotequierotequiero)
Su inseguridad se ha desvanecido por completo, reemplazada por otro sentimiento más... urgente.

- ¿Estás bien? No dices nada.

Se gira para mirarla.

- ¿Qué pasa? Me estás mirando raro...
(joder, te quiero)
- Joder, te quiero. - Dice tirándose encima de él y montándose a horcajadas. Le besa con ansia, buscando su lengua. Sus manos acarician su cuerpo con avidez y se aprieta contra él...
A él le pilla un poco de sorpresa pero no tarda en responder con sus propias caricias y besos, que pronto se convierten en uñas clavadas y mordiscos sobre sus cuerpos jadeantes bañados en sudor.

Fue tan intenso y apasionado que el mero hecho de recordarlo les acaloraría incluso varios años después. Y ambos lo recordarían a menudo.



(Nada...de ti no cambiaría nada)