17 febrero 2009

Vergüenza

Navegando por las webs sin rumbo fijo topé con un relato huérfano. El pobrecillo iba dando tumbos, de foro en foro, y nadie sabía quién era su padre. Viendo que yo tampoco lo encontraba decidí darle cobijo en mi blog.

Dadle todos la bienvenida, os lo presento sin más dilaciones, con amor y sordidez.

Cuando tenía 17 años, mi novia ya estaba preparada para hacerlo. Como podríais esperar de cualquier chico de mi edad, estaba entusiasmado. Nada se interpondría entre mí y mi destino final.

Me preparé para la gran noche, me arreglé y me lavé concienzudamente. Desgraciadamente, había un pequeño problema. Padezco un trastorno digestivo que a veces hace que mi mierda se vuelva extraordinariamente sólida y compacta en mi interior. Por entonces no sabía que existía un tratamiento y, de hecho, pensaba que todo el mundo tenía que vivir con este equivalente anal de las piedras del riñón. Menciono esto porque durante los últimos días un ejemplar realmente poderoso se había estado gestando dentro de mí.

Resumiendo el panorama. Sus padres no están. Tenemos su casa para nosotros solos. Ella es bastante viciosilla, y quiere que lo hagamos en la cama de sus padres.

La habitación está bañada por la luz de las velas. Por lo visto se lo ha estado currando durante todo el día, y hay muy buena iluminación incluso con las luces apagadas. Lo cual es de agradecer, porque ha empezado a bailar sensualmente para mí, y no pierdo detalle. A sus dieciséis años, está TREMENDA. Me compadezco de aquellos de vosotros que nunca habéis catado a una chica de esa edad.

Sentado en la cama, contemplando su danza, sonrío y le digo lo preciosa que está. Por desgracia, la mayor parte de mi atención se concentra en esa molesta presión sobre el esfínter, y en esa incómoda sensación en el intestino provocadas por llevar varios días sin cagar. Pero de algún modo consigo empalmarme, y vamos al tema.

Empezó ella arriba, luego nos cambiamos. Después la puse a cuatro patas, e incluso le di un cachete en el trasero (fue un poco imprudente por mi parte, pero le encantó) Una consecuencia de mi pequeño problema es que me distraigo y aguanto una eternidad. Ella no dejaba de gemir y de decirme lo mucho que le estaba gustando, y fue entonces cuando me susurró lo que todo hombre desea oír: "quiero que te corras en mi boca".
Joder, adoro a las mujeres.

Así que empieza a bajar. No era la mejor felatriz del mundo, pero al menos lo intentaba. Se saca mi polla de la boca el tiempo suficiente para llegar a pronunciar las palabras: "dime si esto te gusta". Y entonces lo sentí.

Me había metido un dedo por el culo.

La señal de pánico se encendió en mi cerebro y todos los músculos de mi cuerpo reaccionaron bloqueándose al instante. Pero era demasiado tarde.

Un doloroso y gigantesco truño emergió de lo más profundo de mi cuerpo, desparramándose sobre el edredón de sus padres.

No, no me estáis entendiendo. Quiero decir grande. Enorme. INMENSA. Coge la mierda más grande que hayas cagado en tu vida, multiplícala por cuarenta y dos y tendrás una imagen remota de la que salió disparada de mí.

Y caballeros, cuando digo que salió disparada, no me refiero simplemente a que la cagué con ímpetu. Hablo de un jodido proyectil. Hablo de un viento huracanado llevándose una sombrilla por los aires. Y por culpa de mi transtorno intestinal, salió en forma de un enorme, oscuro y pestilente arpón.

Sé que le dio. No lo vi con claridad, pero lo sé. Lo sé porque echó a correr, chillando "OH DIOS MÍO, OHDIOSMIODIOSMIOOOO" pero siempre imaginé que, por su posición, debió impactarle en la barbilla. O por lo menos en las tetas.

Me gustaría decir que me levanté y fui detrás de ella. Pero oí como se encerraba en el baño de un portazo y simplemente me quedé tumbado sin hacer nada. El olor me llegó al cabo de pocos segundos. Apestaba como si alguien hubiera untado un gato con mierda y lo hubiera arrojado a la chimenea. Miré debajo y vi la que, hasta la fecha, ha sido la mayor evacuación de la que he oído hablar. Entonces percibí la sangre, y con ella el dolor.

Aparentemente, el cagar semejante monstruosidad me provocó un pequeño desgarro anal (al principio pensé que estaba sangrando por dentro. Al día siguiente visité al médico, que me habló por primera vez de mi enfermedad) Se había formado un pequeño charco de sangre donde había estado mi culo. Un último recuerdo del momento y en lugar exactos donde perdí mi virginidad. Atesoraré ese recuerdo durante el resto de mis días.

Cogí mi zurullo con ambas manos y me dirigí al baño de la planta baja. Arrojé al retrete una tercera parte aproximadamente y tiré de la cadena, temiendo añadir una más a mi lista de desgracias si lo atascaba por echar demasiada mierda.

Así que allí estaba yo, de pie, sosteniendo dos tercios del truño más grande de todos los tiempos, sintiendo el hilillo de sangre que me bajaba por la pantorrilla y tratando de ignorar el agudo dolor que atormentaba mi recto. Ojalá conservara una fotografía de ese momento.

Finalmente me deshice de lo que quedaba de mi creación, me lavé las manos, me puse una pelota de papel higiénico entre las nalgas y subí al piso de arriba. Pude oír a mi novia sollozar tras la puerta del baño. Decidí no decirle nada y hacer lo que tenía que hacer. Pero el pestazo en el cuarto de sus padres era sobrenatural. Es como cuando cagas y sales del baño pensando "hoy no lo he dejado tan mal" pero luego vuelves a por tu revista y flipas. Pues era uno de esos momentos.

La escena está grabada a fuego en mi retina. Mi vida. Mi deshonra. Mi primera vez hedió como una montaña de bebés muertos. Me vestí rápidamente, porque el calor que irradiaban las miles de velas que mi novia había colocado hacía que la habitación pareciera una letrina. Fui lo bastante avispado para agarrar el edredón y llevármelo abajo, a la lavadora. También me llevé las sábanas, pues la sangre las había empapado hasta llegar al colchón. Mi novia aún no daba señales de vida, pero a esas alturas lo consideré una bendición.

Lo metí todo en la lavadora junto con una dosis triple de detergente y la puse en marcha, sabiendo que ni siquiera un milagro podría salvar esas sábanas.

Y luego me fui. Evité las llamadas de mi novia durante días, hasta que vino a mi casa. Tuvimos una larga charla acerca de lo ocurrido. Con charla quiero decir "romper conmigo por cagarme encima de ella". Y se acabó. Prometió no contárselo a nadie y dudo que lo haya hecho alguna vez. Este asunto la avergonzaba tanto como a mí. Pero siempre recordaré este hecho como la cosa más embarazosa que me ha pasado en la vida.


Antes de que me digáis incrédulos "no puede ser verdad, tiene que habérselo inventado". Yo lo considero perfectamente posible. El potencial de ridículo que podemos experimentar tiende a infinito. Veamos algunos ejemplos:

Puedes ser noticia porque un mapache casi te arranque el pene al intentar follártelo, tener que ir a urgencias porque se te has pegado el pene dentro de un tubo de aspiradora, o se te ha atascado la chorrica entre las tablas de un banco mientras hacías... sabediós con él. O tu mujer puede aprovechar que te has ido cabreado y avergonzado al porche de tu casa para llamar a la radio y contar a toda España que te tiras pedos mientras follas. No nos olvidemos de la posibilidad de tener que ir a urgencias con cualquier tipo de objeto atascado en un orificio corporal (aunque no oslo creáis pasa TODOS los días). Puedes finjir que no te has cagado encima esperando que la gente no se de cuenta, O pretender que tu mierda de coche puede con una caravana enorme, o incluso puedes hacer una película documental sobre tus fracasos sexuales.

Tras ver estos ejemplos estaréis de acuerdo conmigo que la posibilidad de que un pobre chaval arruine su primera vez por tener un problema intestinal y que a su novia de 16 se le ocurra meterle un dedico por el ojete sin avisar… es perfectamente posible.

Lo cual hace que me de cuenta de que mi vida es maravillosa :P Ni mi vida en general, ni la suma de mis mayores bochornos pueden equipararse a algo así. ¿Cómo puedo sentirme avergonzado de mí mismo? Lo mismo se puede aplicar a cuando me siento desgraciado.

Mi autobús ateo diría: "La perfección no existe. Todo el mundo tiene su pedrada, así deja de preocuparte tanto y disfruta un poco de la vida, cojones."

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Casi me meo con el coche y la caravana xDDD Pero la gente no tiene cabeza? xDDD

Por cierto, que no se en oslo, como comentas, :P pero en España... se ve cada cosa en urgencias... xDDD Lo digo con conocimiento de causa :P

Anónimo dijo...

Ojalá conservara una fotografía de ese momento?????????? wow....

Y si, cualquier cosa q m haya podido pasar ni se acerca a esto...

Saludos:P

Ester

Gaueko dijo...

Pena que no se le vea la cara al conductor xD
Teniendo conocimiento de causa nadie mejor que tu para corroborar que no, la gente no tiene cabeza xD

Ester
Ya que atesorará ese recuerdo hasta el fin de sus días, ¿qué menos que tenerlo documentado gráficamente? imagínate las posibilidades para amenizar bodas y bautizos, colarla entre las aburridas fotos de viajes que enseñas a tus amigos, etc :D

"Y si, cualquier cosa q m haya podido pasar ni se acerca a esto..." Menos mal xD

Buh! dijo...

Con la cara de la guiri de la visera... casi que hay bastante xDDD

Gaueko dijo...

Por cierto, para éste post también hay una cita de Woody que le va al pelo:

"El sexo sólo es sucio si se hace bien"

XD

Buh! dijo...

Creo que esa cita iba en otro sentido... xDDD

Voy a parecer más friki de lo que soy... pero he estado pensando en este post desde un modo de vista ¿técnico? xD Sí, deformación profesional :$ Las conclusiones son demasiado escabrosas como para comentarlas aquí, pero como se que te quedarás con la intriga, prometo contartelas xD

Gaueko dijo...

Yo tengo mi teoría al respecto. Será un placer comparar notas xDDD

Lluvia dijo...

Notas comparadas... Y como siempre... te he desmontado la historia xD Me encanta hacer eso :P