18 febrero 2006

Distimia y Disciplina emocional

   La distimia es algo así como una depresión leve pero crónica. Imaginad a alguien que acaba convirtiendo la autoestima bajísima, el pesimismo y la tristeza en su estilo de vida y tendréis un distímico ejemplar. (Más información sobre esto aquí).

   Desde el punto de vista de la terapia cognitiva el distímico está anclado en unos patrones de pensamiento y de conducta negativos que le condicionan su vida. Acaba siendo víctima de "la profecía que se autocumple", se considera incapaz y esa forma de verse a sí mismo es lo que provoca que acabe SIENDO incapaz.

   Aquí es donde entra en juego la "disciplina emocional". Viene a ser la capacidad para dominar nuestros pensamientos y/o sentimientos, o al menos para no vernos completamente a merced de éstos.

   En lo tocante a la distimia tener disciplina emocional consiste en identificar los patrones de pensamiento negativos y censurarlos, directamente impedirse pensar de una forma depresiva. La otra parte es esforzarse por el pensamiento positivo, para contrarrestar la baja autoestima hacer una lista de aspectos positivos de uno mismo por ejemplo.

   Lo mismo aplico a los sentimientos y mi reciente interés por el estoicismo, no viene a ser otra cosa que tener algo de disciplina emocional sobre los sentimientos para evitar sufrimientos en la medida de lo posible y disfrutar más placeres cotidianos.

   El ejemplo más obvio sería el joven (y jodido) Wherter. Su capacidad para dominar sus sentimientos es nula y está permanentemente arrastrado por ellos. Estaréis de acuerdo conmigo en que NO es una forma agradable de vivir aunque pueda resultar muy poético y bonito.

   Ya conocéis mi visión de los sentimientos como un ser vivo, como una planta (o si lo preferís como un músculo, que debe ser ejercitado para no atrofiarse). Es necesario cuidarlos y alimentarlos día a día para que sigan vivos y sanos, tanto los buenos como los malos. Y los sentimientos se alimentan pensamientos. Para seguir amando a alguien conforme pasa el tiempo debes esforzarte en alimentar ese sentimiento día a día, pensando en cuánto significa esa persona para ti, lo afortunado que eres de que forme parte de tu vida y lo feliz que te hace. Si no lo haces es posible que el sentimiento se vaya marchitando poco a poco y un día descubras que tus emociones hacia esa persona que antes amabas no pasan de la indiferencia.

   Si esto vale para el amor ¿por qué no para cualquier otro sentimiento? Si odias a alguien lo más normal es que se te pase con el tiempo. Para odiar a alguien de por vida es imprescindible alimentar ese odio, y día a día pensar en lo cabrón que es, el daño que te ha hecho, lo mucho que le desprecias, etc… Si no siempre se acaba llegando al punto neutral.

   Aceptando entonces que así es como funcionan los sentimientos, ¿por qué no utilizarlo en nuestro favor? Una situación típica es amar a alguien que no nos corresponde, lo cual acarrea grandes dosis de dolor emocional. Para evitar ese dolor una posibilidad es aplicar la censura, evitar pensar en cuánto amas a esa persona y deseas estar con ella, dejar de alimentar ese sentimiento que sólo nos proporciona sufrimiento hasta que por sí solo acabe muriendo y esa persona nos sea indiferente. Podemos además esforzarnos por odiarla. Esa persona es la causa directa del dolor que sentimos por no ser correspondidos, si alimentamos un sentimiento de odio (haya o no motivos reales para ello) hacia ella acabará por contrarrestar el doloroso amor.

   Ojo, no digo que sea fácil, pero sí que es posible. El autocontrol requiere práctica, paciencia y disciplina, pero creo que se puede y merece la pena tratar de conseguirlo. O acabaríamos todos volándonos la tapa de los sesos como nuestro querido Wherter. Ya mencionaba Platón la templanza como una de las virtudes cardinales, el saber controlar las pasiones.

11 comentarios:

Alter Ego dijo...

Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices...

Lo que no comparto es la posibilidad de alimentar un sentimiento de odio hacia la persona a la que amas, pero por quien no eres correspondido, para "contrarrestar" el dolor amoroso.

Personalmente, creo que me hace más daño la idea de odiar a alguien a quien quiero, que la idea de que no me quiera.

El odio es un sentimiento negativo y que lo único que puede provocarnos es más dolor.

Empeñarnos en odiar a quien amamos para no sufrir, me parece más una huida cobarde que una solución. Pero desde luego es mi opinión :)

En lo que sí estoy de acuerdo es en que el amor, si no se alimenta día a día se va apagando.

Puede que no dejemos de amar totalmente, puede que nunca olvidemos, pero al menos ese sentimiento deja de estar en el centro de nuestra atención.

Es como una hoguera a la que uno deja de avivar.

Antes o después se apagará y quedarán sólo brasas.

Lo curioso es que el amor de verdad, como las brasas de las hogueras, puede volver a revivir si se le alimenta de nuevo.

Gaueko dijo...

Te hablo desde la experiencia personal cuando menciono el contrarrestar el "amor nocivo" con odio. Quizás no sea técnicamente odio, quizá sea más bien rencor, culpabilizar a la otra persona del propio sufrimiento. No sé, daría más detalles pero es un tema demasiado personal y complicado como para hacerlo por medio de este blog, no acabo de ver bien desnudarme del todo en público.

Dices que el odio es un sentimiento negativo que lo único que puede provocarnos es más dolor. No estoy de acuerdo. Es cuando amas cuando te entregas, te abres y te expones, y es entonces cuando, al estar completamente expuesto, si sale algo mal las pasas más putas que caín. Quien odia no es que sea feliz o que pueda sentirse realizado, pero está cerrado en banda y desde luego, al no estar expuesto, no SUFRE tanto como el amante traicionado o no correspondido.

Tu lo ves como una huida cobarde más que como una solución. Yo solo sé que en cierto modo me alivia de mi dolor. Que esforzándome en evitar pensar lo mucho que la necesito, la echo de menos, lo mucho que he perdido, lo solo que me siento y que no volveré a encontrar a alguien, que censurar esos pensamientos alivia. Y que esforzarme en pensar que yo no hice mal, que no he tenido la culpa, que ella no era la persona adecuada, que en realidad ha sido mejor para mí que se haya acabado pues así podre encontrar a alguien más adecuado, pensar en todo lo que he sufrido mientras estaba con ella y culpabilizarla de ese dolor me ayuda.

Se perféctamente que no es justo, que no es valiente, que no es el ideal... pero seamos realistas, sólo busco mi propia supervivencia (en un modo emocional) y cualquier cosa vale, cualquier cosa es mejor que sufrir como lo he hecho hasta ahora y cualquier recurso del que pueda disponer es bienvenido.

Si te sirve de consuelo considero esta "técnica" un simple medio para alcanzar la indiferencia, el fin del dolor. El conseguir llegar a un punto en el que ya no sea necesario hacer nada porque su ausencia (ni su presencia) ya no despertará sufrimiento alguno.

Llevo toda mi vida siendo el jóven Wherter y, sinceramente, me he cansado de ese papel. He tenido momentos buenos, cierto, pero no compensa. Sólo intento alcanzar un poco de autocontrol y ver las cosas desde cierta perspectiva, quiero dejar de verme arrastrado por mis sentimientos porque la mayoría de las veces me arrastran hacia abajo.

Por primera vez tengo más miedo a que me hagan daño que a hacérselo a otra persona. ¿Egoista? Sin duda. ¿Reprochable? No lo veo tan claro...

Alter Ego dijo...

Cuando expresaba mis opiniones, no lo hacía de una manera general, si no, como tú, desde la óptica de mi propia experiencia.

Y desde ésta sigo hablando, teniendo presente y claro, que cada uno tiene sus propias vivencias, su propia historia, y que lo que para uno es un remedio válido, para otro puede suponer un auténtico desastre.

Personalmente no puedo aplicar "ese remedio" que propones, porque considero que no sería más que una forma de engañarme a mí misma. Sentiría un alivio momentáneo, quizás, pero culpabilizar a la otra parte totalmente del fracaso no me resulta útil a largo plazo, ya que no me ayudaría a descubrir que falló. Porque aunque siempre una de las dos partes tenga más culpa que otra, nunca es totalmente responsable. Prefiero culpar a cada cual en su justa medida, y me interesa más ver que hice mal yo, que a fin de cuentas seré quien siga estando en mi vida, que la otra parte.

Desde luego si uno se cierra en banda no sufrira tanto como si se entraga, pero tampoco deja de ser cierto que del mismo modo tampoco su gozo será comparable.

Entiendo que pensar que tu no hiciste nada y no tuviste culpa alguna te sirva de ayuda, pero no se si es totalmente realista. Siempre hay algo que pasamos por alto.

Por otro lado, lo de "cualquier cosa vale" para sentirme mejor, es algo que también puedo entender, pues ahora mismo mi nivel de dolor padecido me lleva a menudo a pensar lo mismo. Pero en el fondo, sé que no soy así. Que no cualquier cosa vale. Del mismo modo que sé que el dolor desaparecerá, porque felicidad y tristeza no son más que las dos caras de la misma moneda, que es la vida, y cada vez que uno lanza esa moneda al aire, tiene las mismas probabilidades de que caiga en uno o en otro.

Creo que el autocontrol es algo que todos buscamos... o al menos yo lo busco, mi parte racional se pasa la vida en continua lucha con mi yo más sentimental, y por desgracia no gana muy a menudo... pero estoy en ello :)

Creo que nadie diría que el sentir miedo es algo reprochable. Que levante la mano quien nunca lo sienta...

Se me quedan montones de preguntas en el tintero, pero no es cuestión de dejarte en cueros con el frío que hace xD Podías ponerle una estufita al blog :P

Gaueko dijo...

Me gusta tu visión, la encuentro muy madura. Créeme, yo traté de ver las cosas desde esa persepectiva, seguir siendo amigos aunque la relación como pareja haya acabado, etc... no funcionó. Por eso me he visto obligado a adoptar esta otra postura menos... utópica.

No me refería al miedo cuando lanzaba la pregunta retórica de si sería reprochable, sino a anteponer mi integridad emocional a las posibles inconveniencias que pueda causar a otras personas.

Y lamento admitir que éste blog no admite estufas de momento, aunque quizás una manta pueda servir...

Desnudos sí, pero en privado...

myf dijo...

Bueno, navegando por la red buscando respuestas a una palabra que es relativamente nueva para mi (y que llevava dentro sin saberlo durante años) "distimia" llegue a este sitio y cuando lei acerca del pobre "wherter" y la relación entre el amor y el odio que se supone debemos cultivar contra aquellos que no nos corresponden. En mi opinión, la actitud de Wherter es la más cobarde, la más cómoda, el hecho de dejarse morir en vida, y lugo claro, fisicamente, el hecho de sentir lástima por uno mismo y de repetir la clasica frasecita "PORQUÉ A MI?! (si soy tan bueno/solidario/respetuoso/trabajador/de buenos sentimientos/y hasta fui a misa 2 veces)".

Y es verdad, la forma de salir de todo esto es cultivar un poquito el odio, o más bien, apuntar hacia los defectos de la persona que no nos quiere, asi nos damos cuenta que hay vida despues de él/élla y la vida tiene que continuar, pero no, resulta que es más facil quedarnos llorando en nuestra habitación, que salir a la vida y trabajar día a día por nosotros mismos. Es la triste realidad.

Alter Ego dijo...

Personalmente no creo que cultivar odio sea una forma realista de salir de nada. De igual modo que tampoco lo es quedarse eternamente llorando en casa. Ojo, digo eternamente. LLorar ante una pérdida es algo normal, e incluso sano, Es parte fundamental en el proceso de duelo, y no tiene absolutamente nada de malo que tras una muerte, una ruptura sentimental, o cualquier otra pérdida que nos afecte uno se encuentre con que no tiene ánimos para nada y se quede una temporada en casa llorando. Llorar es un alivio emocional necesario. No es más fuerte quien menos llora. Lo que es malo en este caso es perpetuar esa fase, pasar el resto de nuestros días llorando en casa lamentando la pérdida.
Dedicarnos simplemente a "buscarle los defectos" a la otra persona, no es algo que sirva más que para "apagar" un sentimiento, quizás más rápidamente, pero desde luego, no de forma madura si no somos capaces de encontrar también nuestra propia porción de culpa en el fracaso. Quizás, lo que en realidad es lo más sencillo del mundo es echarle toda la culpa al otro y sentirnos,una especie de benditos que por mala suerte fueron a dar con alguien muy malo...
Las cosas no son así. Nada es totalmente blanco, ni totalmente negro. Aunque puede ser posible que una de las dos partes tenga más culpa que la otra en la ruptura, es necesario que cada uno asuma su propia intervención en el desastre, o eso repercutirá, a la larga, en nuestra forma de relacionarnos con los demás. Aumentará nuestro miedo a que nos hagan daño, ahondará en nuestra creencia de que todo lo hicimos bien y fue culpa de la otra parte, y volveremos a caer en los mismos errores en cualquier nueva relación.

Bueno, como siempre, esto es una opinión mía, que no tiene porqué ser compartida por nadie :P

Gaueko dijo...

Jejejjeje, gracias por tu aportación myf, aunque me encanta discutir estas cosillas con alter ego resulta agradable descubrir que no soy el único que piensa así (y que ella no es la única que se lee mis desvaríos xD ).

Hablando de personas NORMALES, es decir, mentalmente sanas y emocionalmente estables, sí que le doy la razón a alter ego, buscarle defectos y odiarla es una actitud egoísta y cobarde y totalmente reprochable.

Pero en el caso de alguien propenso al autocompadecimiento (distímico) y los que viven en una permanente "tormenta emocional" (Werther) el peligro reside en quedarse anclado en ese sufrimiento, en esa fase de duelo y alimentar aún más su autocompasión con ella.

Por supuesto que hay que analizar pros y contras de la relación, qué fallos tuvo y tratar de aprender de los errores sin convertirlo en una caza de brujas en la que sólo se busquen culpables, pero ¿qué clase de análisis puede hacer alguien que todavía está atormentado por el dolor y se compadece a sí mismo por haberla perdido? Para poder hacer ese análisis de una forma provechosa y que los resultados no salgan distorsionados es necesario distanciarse, llegar a un punto de cierta estabilidad y calma tras la tormenta desde la cual poder valorar las cosas con una perspectiva más sana. Por ello el empeñarse en "odiarla". Técnicamente no es odio como tal, es demonizar a esa persona que antes lo era todo, desmitificarla, esforzarse en bajarla de su pedestal y comprobar que tenía sus fallos, que no era tan perfecta, que no era la más adecuada ni la mujer de mi vida.

Si no puedes hacer las cosas bien, trata de hacerlas lo menos mal posible. Para un Werther o un distímico llevar un "duelo sano" y tras él mantener una relación de amistad sin sentir dolor es tan ideal que se convierte en utópico. Es necesario (y provechoso para sí mismo) el emplear cualquier recurso que tenga al alcance para evitar "caerse en el pozo y quedarse atrapado allí"

Larry Flint decía que las opiniones son como el ojo del culo, todo el mundo tiene una y a nadie le interesan las de los demás. Para nada estoy de acuerdo, me encanta que compartáis las vuestras, estemos de acuerdo o no.

Alter Ego dijo...

mmmmmmm Podrías señalarme a una sóla persona de esas que tú llamas NORMALES, es decir, mentalmente sanas y emocionalmente estables? me gustaría conocer alguna :P xD

Me pregunto si el fallo no estaba en que hubieses mitificado a esa persona y la vieses perfecta, si eso no hubiese sido así, no necesitarías buscarle defectos ahora porque ya se los conocerías... A lo mejor no debes trabajar en "odiarla" a ella, si no em "amarte" a tí :)

mmmmmm a mí también me gusta discutir xD pero ves como si te leía más gente? :P

Gaueko dijo...

A mis ojos es "normal" casi todo el mundo menos yo xD. Pero admito sin problemas que tengo una imagen muy idealizada de los demás (y sé que no soy en único :P)

¿Tenerla idealizada? No exactamente. Pero lo único que teníamos en común era la necesidad de amar y sentirnos amados, y al perder todo ese cariño, los mimos y muestras de afecto es cuando uno los echa enormemente de menos y se siente enormemente triste, solo y vacío. Hace poco un amigo me hizo ver que puedo esperar mucho más de otra persona, que me "llene", que me interese intelectualmente, que aprenda cosas nuevas de ella, compartir momentos juntos.... A eso me refiero con desmitificarla, a darme cuenta de que sí, he perdido eso, pero puedo aspirar a algo mejor, ella NO era la mujer de mi vida y por ello no es taaan grande la pérdida.

Respecto a mi imagen sobre ella... en parte me engañé yo y en parte me engañó ella, pero a un nivel general la onocía bastante bien y me daba cuenta de que había cosas que podría tener. Es sólo que yo pensaba que el amor por sí mismo basta... ahora no estoy tan seguro.

Ares dijo...

mmmm

una idea (i)!

La mejor forma de ser egoista es ser altruista

Los egoistas buscan su propio beneficio a corto plazo pero en el largo plazo se ven perjudicados

Por ejemplo alguien que le tiende una trampa a un amigo, el amigo ya no volvera a confiar en él en el futuro.

Ahora, los altruistas son egoistas a largo plazo, todo el bien que hagan tendra alguna repercusion en el, su medio ambiente o algo relacionado con el.

Por ejemplo si alguien es generoso, ayuda a la gente pobre, estara creando un mundo mejor para sus hijos, tal vez un mundo sin delincuencia. Miles de ejemplos que pueden ser pensados por vosotros mismos.

Asi que... la mejor forma de ser egoista, es ser altruista =)

Gaueko dijo...

Ares, gracias por tu comentario, aunque creo que iría mejor aquí:
http://gaueko.blogspot.com/2006/02/todo-es-egosmo.html

Mi opinión sobre lo que tu consideras egoismo vs altruísmo está en ese post y simplificando es que todos nuestros actos responden de un modo u otro a motivaciones egoístas, pero sólo los más directamente materialistas se consideran reprochables.