18 febrero 2006

Más divagaciones etílicas o mi nueva filosofía de vida

   ¡Aquí estoy!

   Veamos, son las 4:45 de la madrugada, acabo de llegar a casa con un grado de intoxicación etílica de… uhm… pongamos un apacible 5 sobre 10 y estoy comiendo unas crepes con mermelada de frambuesa mientras os escribo. ¿Un momento un tanto raro para ponerse a escribir en el blog? Probablemente lo sea, pero estoy más que dispuesto a desnudaros mi alma ahora que mi filtro de "lo que sería inaceptable comunicar en un blog" se ha venido abajo.

   ¿Por dónde empiezo? Podría comentaros que he vuelto a revivir la paranoia de la tienda de camas. Volviendo a casa, como siempre por el mismo camino, me he parado frente al escaparate y he escudriñado el cristal hasta que los he visto allí, desnudos y felices una vez más, recordándome lo solo que estoy.

   Y tras eso he vuelto a casa prácticamente refunfuñando incoherencias sobre el estoicismo. ¿No lo sabíais? ¡¡¡Ahora quiero ser estoico!!! Lo veo como la perfecta manera de evitar sufrimiento. No se puede vivir toda la vida como el jóven Wherter, a merced de los sentimientos. No puedo vivir constantemente sintiendo su falta, como si hubiera perdido una parte de mi mismo, sufriendo su ausencia. No puedo permitir que mi sentimiento de soledad y de necesitar entregarme a alguien esté siempre magnificado, como si lo viera a través de una lupa. No puedo vivir en la ilusión de lo que desearía tener con toda mi alma y en el padecimiento de la realidad en la que no lo tengo. Mi visión del estoicismo se limita a dejar de desear, de ver como algo imprescindible para alcanzar la felicidad, cosas sobre las que no ejerzo ningún control, de modo que cuando pase lo peor y no lo consiga (un poco murphyano, sí) no dolerá tanto.

   Ya está bastante claro el estoicismo como método para huir del dolor, para evitar la infelicidad. ¿Y para obtener la felicidad de una forma activa? La respuesta la veo clara… hedonismo. No me refiero con esto a convertir mi vida en una vorágine de sexo, juerga y manjares sino más bien a aprender a valorar los placeres cotidianos. Lo que yo llamo placer comúnmente se llama disfrutar. Me refiero a saber exprimir mejor el placer que se puede obtener de una buena película, de una buena canción, de la lectura, de una conversación interesante, de degustar con calma un buen plato…

   Dicen que la ceremonia del té japonesa es todo un arte, dura unas 2 horas y guardan un detalle exquisito por el mínimo detalle. En cierto modo eso es lo que busco, el saber apreciar la belleza y el placer en las cosas cotidianas.

   ¿Cómo resumiría esta nueva filosofía de vida que pretendo aplicar en 2 frases?

"No es rico quien tiene mucho sino quien necesita poco."

Y

"Aprende a gozar de las pequeñas cosas, día a día."


   Cinco y cuarto, se me han acabado las crepes y a los Stray Cats se les han acabado las 9 vidas. Va siendo hora de estrenar la cama nueva :) Felices sueños a todos.

3 comentarios:

Alter Ego dijo...

Creo que como teoría está muy bien...

Pero hay una cosa que no tienes en cuenta: tus sentimientos tampoco dependen de tí mismo.

Puedes dominar tu Razón, hacer que esta intente doblegar a tu lado sentimental, pero por mucho que lo intentes, pocas veces lo conseguirás.

Y si llegas a conseguirlo del todo, te darás cuenta de que tampoco eres más feliz.

El hombre necesita sentir para ser feliz. A veces los sentimientos duelen, pero te demuestran que estas vivo más allá de un latido, un movimiento respiratorio, unas constantes vitales físicas. Sentir te demuestra que tienes alma.

Y los sentimientos, nos llevan, irremediablemente, a desear, a anhelar...

Todo aquello de lo que podamos disfrutar, una película, un libro, un amanecer, un cuadro... nos hace sentir bien porque despierta en nosotros sentimientos al margen de la pura belleza física. Porque nos trae recuerdos de momentos queridos, nos hace pensar en personas, situaciones o cosas apreciadas... porque nos hace soñar con todo aquello que anhelamos.

Soñar no es malo, desear no es malo. Es algo inherente al hombre. Simplemente hay que saber encontrar el equilibrio. No hay que encerrarse en una cierta corriente filosófica para vivir nuestra vida, ya que a veces, en esta, también hemos de dejarnos llevar...

Si simplemente quieres dejar de desear todo aquello sobre lo cual no ejerzas control como dices... "Mi visión del estoicismo se limita a dejar de desear, de ver como algo imprescindible para alcanzar la felicidad, cosas sobre las que no ejerzo ningún control, de modo que cuando pase lo peor y no lo consiga (un poco murphyano, sí) no dolerá tanto." ¿te has parado a pensar que no puedes desear nada porque no ejerces ningun control sobre la existencia o no existencia de tu propia vida? ¿Te has parado a pensar que aplicando eso hasta sus últimas consecuencias, deberias limitarte simplemente a respirar y otra serie de funciones automaticas de tu cuerpo?, ¿que esta vision del estoicismo no puede ser combinada con el hedonismo, porque en éste desear es algo totalmente necesario?

Nuestra vida no puede ser reducida a una simple teoría filosófica. Somos demasiado complejos. Aún así, las dos máximas que mencionas me parecen perfectas. Ojalá todos pudiesemos sentirnos ricos y gozar de cada pequeño detalle de nuestra vida...

Gaueko dijo...

Uhm, quiero decir que ALGO de control sobro nuestros sentimientos sí que tenemos, o podríamos tener si nos esforzamos. Ni pretendo ser alguien frío e impenetrable, sin sentimientos ni deseos, ni creo que el jóven Wherter se pueda considerar una forma adecuada de vivir la vida. Busco un término medio entre ambos extremos, tener sentimientos y deseos, por supuesto, pero poder tener cierto control sobre ellos.

Hace poco se acabó una relación sentimental de 5 años (ahi tienes un regalito para tu curiosidad) y no veas lo jodido que es seguir amando a alguien con quien sabes que ya no hay nada que hacer, el dolor contínuo de sentir que te falta algo. El esoicismo que pretendo incorporar a mi vida es una forma de evitar vivir esta situación como el joven Wherter, completamente abandonado a mi dolor, arrastrado por la desesperación de haberla perdido y puede que llegando incluso a cometer alguna locura.

Pero mejor te doy una explicación más detallada (y lúcida, que cuando escribí esto estaba algo borracho) en un post propio sobre el tema.

(Como siempre muy interesante tus aportaciones, aunque al parecer no estemos de acuerdo. Gran placer que cási tenía olvidado el debatir sobre estos temas)

Alter Ego dijo...

Entiendo perfectamente a que te refieres, puesto que ahora mismo estoy pasando por lo mismo. De todos modos, pienso que es inevitable tras una ruptura un tiempo de zozobra emocional. Es una fase más del sentimiento de duelo ante cualquier pérdida.

No diría que no estamos de acuerdo, quizás no supiste expresarlo bien, o yo no lo comprendí del todo, y había entendido tu propuesta como algo más radical.

Es fácil hacer comentarios interesantes cuando los temas de los que se trata lo son :P